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Alberto López Aroca

Quedamos con el escritor albaceteño Alberto López Aroca en una taberna del Madrid antiguo una lluviosa noche de octubre para hablar de libros, de misterio, de zombies, de Sherlock Holmes, en resumen, de su obra pasada, presente y futura. La lluvia cae sobre Madrid y el caos urbano se va haciendo más palpable según entra la noche. Alberto, paraguas en mano, llega a la cafetería con el aire despreocupado de quien sabe que tiene algo grande entre manos. Hay algo de británico victoriano en su aspecto, y si su forma de vestir no se encontrara más o menos actualizada, bien podría recorrer las calles de Whitechapel en una fría y brumosa mañana de 1888. Tras unos minutos poniéndonos al día, unas cañas de cerveza nos preparan para meternos en harina.

Bueno Alberto cuéntanos, cómo fueron tus inicios en la literatura; hemos oído que empezaste con los fanzines, ¿no?

Sí, yo ya escribía de niño; de hecho, cuando era todavía muy pequeño y me preguntaban en el cole, ¿qué quieres ser de mayor? Yo contestaba “escritor”.

En algún momento descubrí que además de escribir, podías editar eso que escribías, hacer revistas y publicarlas. Recuerdo que mi hermano Daniel y yo comprábamos a medias el Makoki y allí había una sección donde anunciaban fanzines; siempre he sido muy comiquero y aquello me decidió a empezar con un fanzine en el colegio, allá por el año 91.

Aquélla experiencia para mí fue muy útil, porque aquello fue una escuela; no solamente por el hecho de hacerme aprender a editar, que eso de por sí ya es muy interesante y es una parte del oficio que los autores normalmente se pierden, sino también por obligarme a vender, a echarle morro y pedir publicidad…

En un momento dado, se formó en Albacete un grupo muy interesante de gente donde había muchos fanzines distintos (casi todos eran literarios) y nos juntamos con 16 publicaciones distintas en una ciudad tan pequeña como Albacete, publicadas todas por gente de la misma generación (todos teníamos entre 16 y 20 años).

Ese movimiento se mantuvo a lo largo de los 90 y casi hasta final del siglo pasado. Desapareció, posiblemente por la llegada de Internet, aunque yo creo que más bien fue porque los que los hacíamos nos fuimos de Albacete y nadie nos reemplazó. Eso surgió fundamentalmente en los institutos y con la llegada de Internet y demás ahora los chavales lo que te hacen es una web.

Alberto lopez entrevista en madrid

Siempre preguntamos a los autores si han tenido algún espejo en el que mirarse, algún autor que han tomado como referente, alguien a quien admiran. ¿Ha habido alguien en tu caso?

No, en mi caso, no ha habido ningún escritor que me haya hecho decir “yo quiero ser escritor porque quiero ser como él”, soy escritor porque me atrajo la profesión en sí.

Sí que hay un autor al que yo admiro especialmente y lo tengo puesto en un pedestal, que es Alan Moore. En mi modesta opinión, Alan Moore es el escritor vivo más importante (y de entre los muertos, habría que discutir bastante). Además es muy respetable no solo por como escribe, sino por otros muchos motivos, como sus ideas.

¿Puedes hacernos un breve repaso de tu obra?

Yo empecé autoeditando. De una u otra manera, siempre he autoeditado y fue en el año 2000-2001 cuando hice una novela que estaba entre serie negra y terror, un híbrido un poco extraño que se llamaba El placer según Mateo (una novela que, por cierto, todo el mundo llama La pasión según Mateo), que está agotada y no hay forma de conseguir.

A partir de ahí hice más cosas y ahí conocí más cosas sobre el proceso de producción del libro, porque, ahora ya no se trataba de sacar fotocopias como con los fanzines, ahora, ya había que imprimir, distribuir de una forma mayor. En ese libro, yo hice todo el trabajo, porque también trabajé en Ferias del Libro y aprovechaba para vender mi libro.

Luego salió otra historia del mismo corte, que se llamaba Cuadros y costumbres del siglo xxi, que es un libro que está muy bien y que estoy buscando que se reedite ahora. Pese a su título, lo escribí estrictamente durante el siglo xx. Eran unos cuentos muy cortos que se habían editado previamente en fanzines y muy curiosos en cuanto a su estructura. Eran muy cortitos y al lado tenían una viñeta vieja de un comic; yo recortaba la viñeta, la ponía a un y construía una historia alrededor de esa viñeta, siempre en un mismo universo, que era un siglo xxi, pero tal como se imaginaba en los años 50 (aquello de te levantas, no tienes leche, vas a Marte, compras leche y vuelves).

Después salió A por cadáveres, una recopilación de cuentos más o menos de terror. Este libro incluía una novela corta, Estudio en esmeralda, que es mi primera novela (que se ha reeditado este año). Era un homenaje a Estudio en escarlata de Conan Doyle. Y, a continuación salió Los espectros conjurados que es otro libro muy interesante que me gustaría mucho reeditar.

Se acaba de reeditar Estudio en esmeralda, ¿has tocado algo?

La gente cree que he hecho algo con el libro, pero no he tocado ni una coma. ¿Cómo voy a tocar algo que escribí cuando tenía 20 años? Eso lo escribió otra persona que no era mi yo actual. Yo tengo un mínimo respeto por otros autores, ¿cómo no voy a tenerlo por mi mismo cuando tenía 20 años?

Volví a leer la novela y vi que estaba muy bien, ahora, si me preguntas si la escribiría ahora mismo…ni loco…la escribiría de otra forma, le metería 400 páginas más, se me ocurrirían un montón de cosas, pero es que ese trabajo ya lo había hecho alguien antes que yo y ese escritor y yo no somos la misma persona. Se supone que los seres humanos regeneramos cada siete años todas las células, por tanto, yo soy dos o tres personas diferentes a aquél chaval que lo hizo muy bien ¿quién soy yo para enmendarle la plana?

Cuando relees tus viejos libros ¿qué opinas?

Yo no suelo releerme por sistema; sí lo hago con Los espectros conjurados porque es un libro muy bueno y, además suelo utilizarlo como elemento de consulta para otros libros, ya que en él desarrollé un dramatis personae muy extenso, que me viene muy bien cuando tengo que escribir otra obra.

¿Escribes mejor ahora que entonces?

Sí, objetivamente soy mejor escritor, tengo más técnica e incluso diría que tengo más imaginación y más capacidad para muchas cosas; pero, a cambio, he perdido capacidad de síntesis: ahora no sé hacer una novela corta, veo demasiadas posibilidades a los personajes. Por ejemplo, veo un secundario y digo “vaya personaje, este tiene un historión detrás que hay que contar”, y al final me sale un libro enorme. Ahora, ya no me salen libros de 50 páginas.

Cuando empiezas un libro ¿sabes cómo va a terminar?

Normalmente no. De hecho, a veces, ni siquiera sé cómo va a empezar, pues parto de una historia que desarrollo hacia delante y hacia atrás. Por ejemplo, ahora estoy escribiendo Charlie Marlow y la rata gigante de Sumatra y se cómo termina porque son hechos que ocurren en un momento determinado de la vida de Sherlock Holmes, y por tanto, se cómo acaba. Pero hay un montón de detalles que no conozco, de hecho esa es la forma de pasármelo bien, de ir descubriendo cosas a medida que las escribo.

¿No te da miedo que esa forma de trabajar te haga caer en cierta incoherencia?

No, confío en mi mismo y, sobre todo, en la inteligencia de mis lectores, para que sepan cuando les estoy tomando el pelo y cuándo no. Una de las cosas más difíciles para un escritor es escribir una historia de Sherlock Holmes, porque tienes que estar engañando al lector todo el tiempo; es una tomadura de pelo continua. Tienes que estar todo el tiempo haciendo juegos de magia; Holmes tiene que deducirlo todo continuamente y eso es una putada para un escritor.

Además yo escribo al revés de como lo hacía Conan Doyle: él hacía un esquema, partiendo de la situación a la que quería llegar e iba hacia atrás. Yo parto de una situación y me pongo en el lugar de Holmes, deduzco la solución, me maravillo y pienso ¿cómo lo hecho? “No soy Sherlock Holmes, pero voy a ver si estoy a la altura”. Entonces me digo, esto lo ha deducido por esto, eso por aquello, etc. y si hay algo que es imposible, pues lo borro y ya está. Yo doy toda la información que necesitaría el lector para deducirlo por sí mismo. No hago trampas, no incluyo ningún deus ex machina que lo solucione todo.

entrevista taberna alberto lopez

Con tu última novela, Necronomicón Z existe bastante expectación. Tienes algún miedo con el lanzamiento, habida cuenta de que el público al que va dirigida es muy crítico.

La novela es muy buena, me ha costado mucho trabajo hacerla, pero no ha sido por la novela sino por causas personales mías.

¿Miedo por el público? ¡Qué va! Yo escribo para pasármelo bien y si yo no me lo paso bien, creo que no va a hacerlo nadie. Por eso no escribo para caerle bien a alguien y no tengo miedo de no hacerlo. Escribir y sufrir no casa bien. Yo me lo he pasado bien escribiéndolo y luego me lo he leído y me ha gustado (y soy un lector bastante crítico).

¿Cómo te planteas el proceso de escritura? ¿Inicias varios proyectos y vas saltando de uno a otro, o cuando te pones con uno, no lo sueltas hasta el final?

Soy multitarea hasta que me centro. Puedo hacer varias cosas a la vez, pero la novela es un trabajo que requiere continuidad y estar medianamente centrado. Es un poco un coñazo, porque estás todo el día hablando de lo mismo y pensando en lo mismo, pero no es un coñazo si te pasa como a mí, que yo me lo paso pipa mientras la voy escribiendo.

¿Y si durante el proceso de producción del libro a ti se te ocurre una idea genial para otro libro?

Si tengo una fecha de entrega, esa idea maravillosa y genial, que se aguante. Luego igual se me quitan las ganas y se queda ahí para siempre.

De hecho, antes tenía una libreta en la que apuntaba todas las ideas que se me ocurrían, pero es que uno tiene tantas ideas buenas, que tiene que tener una criba y para mí, la criba es la memoria. Se me ha ocurrido esto que es genial esta noche que estoy de cañas con los amigos…si al día siguiente no me acuerdo, es que no era tan genial. La ideas que quedan, que vuelven, es que tienen algo que merece la pena…las demás mejor que se limpien.

¿Ha habido alguna vez que hayas hecho un trabajo largo y te lo hayas rechazado a ti mismo?

Sí, claro. He tenido cosas muy largas que las he dejado…Me he planteado el clásico “lo dejo para luego” y bueno, eso queda por ahí. Es lógico que tengas que tirar cosas a la basura, no es necesario, porque, oye, si todo lo que escribes es cojonudo, ¡pues genial! Pero si yo veo una cosa que no me cuadra, pues no me cuadra. Lo que no puedes es tratar un texto tuyo como si fuera un hijo “no, no me lo toques, no me lo leas, que me lo vas a leer mal y me lo vas a estropear”.

Alberto lopez charlie marlow sumatra esmeralda

A la hora de escribir, ¿te ves como un artista o como un artesano?

Yo soy un profesional. Soy como mi padre, que ha sido albañil. No soy distinto de cualquier otro profesional. Se ha establecido esa distinción que es totalmente artificial, pero un artesano también puede hacer arte.

Pero reconocerás que hay un cierto esnobismo entre los autores que van de artistas y hablan de los que denominan artesanos con cierto desprecio.

Mira, hay esnobismo en todos los trabajos que no consistan en poner ladrillos o cambiar tuberías. Yo entiendo la escritura como un oficio.

¿Tú estás abierto a todos los géneros o si te encuentras cómodo haciendo una cosa sigues con ella?

No creo en los géneros, creo que los géneros los inventan las editoriales para catalogar los libros que publican. Yo escribo de todo, tengo muchas cosas distintas. A veces, algunos lectores se acercan a mi obra y ven diferentes cosas que he hecho y me dicen “no eres un autor, eres varios” y yo tengo que decirlo que lo sé, porque soy consciente de ello, sé que soy varios autores, tengo obras muy distintas.

El hibridaje es natural, por eso, no trabajo ningún género en particular. Mi nueva novela, Charlie Marlow y la rata gigante de Sumatra, ¿de qué genero es? ¿Es una novela policiaca? Sale King Kong…pero el protagonista es Joseph Conrad, el protagonista de El corazón de las tinieblas ¿entonces esto qué es?

Precisamente esta próxima novela Charlie Marlow y la rata gigante de Sumatra, la estás financiando mediante el crowfunding, cuéntanos cómo ha sido este proceso.

De momento, positivo. Para poder publicar un libro utilizando esta fórmula, debes controlar muy bien el proceso de edición.

Como ya he dicho, yo autoedité mis primeros libros y eso me hizo conocer todo el proceso de creación de un libro, desde escribirlo en mi casa, hasta venderlo a una persona en la calle o en una librería. Sé cómo se edita, sé maquetar, sé si una portada está bien o no, conozco las leyes de la imagen, se cómo funciona una imprenta, se hacer un presupuesto. Por eso, yo he podido hacer este libro, una vez obtenida la financiación para el mismo.

Nota: a la fecha de publicación de esta entrevista, el proceso de financiación ha terminado éxitosamente y la novela está en fase de producción, proyectándose su publicación para el próximo diciembre.

Alberto lopez sherlock holmes necronomicón

Este año organizaste el primer Sábado Negro en Albacete. ¿Cuál fue tu sensación? ¿Habrá una segunda edición para el próximo año?

Salió bien, eso es un hecho, hubo público y la cosa fue sensata. Yo no puedo hacer un juicio real porque fue un día muy duro, tuve que hacer diez actos en un mismo día y fue un palizón. Pero la cosa salió muy bien. No se había hecho nunca algo parecido en Albacete y me agradó mucho una cosa, que yo ya presuponía, y es que el apoyo de fuera de Albacete fue muy grande y muy bueno. Tuve que dejar fuera a gente que quería venir y si se hace otro año, quizás se haga más espaciado, en vez de en un día, quizás en dos, posiblemente con menos actos… De todos modos, no tengo ni idea de si se volverá a celebrar. Hablar a un año vista es difícil porque las cosas están un poco complicadas, en general.

Si finalmente se lleva a cabo, ¿prefieres volverlo a hacer en un bar y que vaya la gente que quiera ir, o que te dejen hacerlo en Auditorio público, a cambio de que los Organismos Públicos aparecieran como organizadores?

No, no quiero dinero público para traer gente. La gente que vino de fuera, se pagó su desplazamiento, cada cual se buscó la vida. Yo no quería hacer un acto que tuviera que ver con las instituciones. Yo quería demostrar que se podía hacer una cosa que tuviera un mínimo de relevancia y que demostrara que había movimiento, sin participación de las Instituciones.

Hombre, si hay patrocinadores privados que están interesados, por supuesto que podríamos estar interesados.

Crees que tuvo una buena acogida por parte de la prensa??

Sí, claro, tampoco hay tantos medios en Albacete y estuvieron los que tuvieron que estar y, además, para ser unas fechas que son anti-todo (en agosto) estuvo bien. Lo hice contra corriente para ver que se podía hacer.

 

Ángel Cuesta (20 Posts)