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Ana Otero

Ana Otero es uno de los rostros más conocidos y agradables del panorama actoral español. No en vano, lleva deleitándonos desde mediados de los 90, en que alcanzó la popularidad en la serie de televisión Todos los hombres sois iguales interpretando a la atractiva Yoli. Desde entonces, ha paseado su talento y belleza por todo el territorio nacional, bien desde encima de un escenario, donde ha interpretado más de 15 obras de teatro, bien desde el otro lado de la pantalla, bien sea pequeña o grande. Porque si bien, donde Ana ha desarrollado gran parte de su labor ha sido en el teatro, lo que le ha dado más popularidad han sido sus apariciones televisivas en series de gran audiencia (Compañeros, Amar en tiempos revueltos, etc.) y en la gran pantalla, a las órdenes de algunos de los mejores directores españoles en películas como El amor perjudica seriamente la salud de Manuel Gómez Pereira o Malena es nombre de tango de Gerardo Herrero.

Sentarse a hablar con Ana Otero no es solo sentarse con una actriz en su plenitud física e intelectual, también  es hacerlo con alguien que analiza con enorme precisión, basada en la autoridad que le da su inteligencia y experiencia, el estado actual del sector del arte drámatico en nuestro país. Es, en resumen, todo un placer que quiero compartir con todos vosotros.

Ana otero actriz teatro cine television entrevista

Aparte del cine, en los últimos tiempos te estamos viendo más en el teatro que en otro medio. ¿Qué has estado haciendo recientemente?

Lo último que hice en cine, fue La rosa de nadie. Se presentó en el Festival de Murcia donde ganó el premio del público y una mención del jurado (con Kiarostami como presidente del mismo) y en el Festival de Tesalónica. Logramos estrenarla en los cines Berlanga, algo que me hizo muchísima ilusión, con vistas a la convocatoria de los Goya, y fue fenomenal de taquilla. Estuvimos un mes más de lo previsto. También se puede ver online en el portal Filmotech. Mi última incursión en el mundo audiovisual ha sido una serie que he protagonizado y que aún está por estrenar. Y sí, últimamente me estoy centrando en el teatro y ¡bendito teatro! porque es con lo único que tengo una constancia laboral absoluta desde el primer año en que me dedico a esto. Es mi modus vivendi. Actualmente estoy involucrada en Atlas de geografía humana una función adaptada sobre el libro de Almudena Grandes, que ya hicimos el año pasado en el Teatro María Guerrero con el CDN y ahora, felizmente, regresamos en octubre, en la Sala Princesa.

¿Y qué tienes en cartera de cara al futuro?

¿El futuro? ¿Qué es el futuro? Con la inmediatez en que vivimos solo tenemos el aquí y el ahora y, desde este punto de vista, sí, hay proyectos, pero no se sabe cuántos ni cuando cuajaran. Hoy día los proyectos no existen, existe la voluntad firme y ferrea de sacar cosas adelante, pero los proyectos se caen de un día para otro, llegando al extremo de que vas a empezar un rodaje un lunes y te dicen el viernes que se ha caído el rodaje. Sobre todo pasa en el cine, pero en televisión y en teatro también sucede.

Pero en estos tiempos complicados, ¿existen más posibilidades para el teatro, con el auge del teatro independiente en salas más pequeñas?

Lo que existe es mayor diversificación; las posibilidades aumentan, lo que no es malo. Todo lo que sea abrir nuevas vías es bueno, pero sería falaz afirmar que por que haya más salas alternativas, microteatro, etc., sea más fácil: sigue exigiendo mucho esfuerzo. De hecho, para el actor el esfuerzo es doble, porque se ha convertido, además de actor en productor y en promotor y, a veces, en programador. Por ejemplo, El Sol de York es una sala maravillosa, que recomiendo fervientemente, y que se ha abierto en Madrid en la calle Arapiles, por un equipo en el cual, confluyen todas las partes del proceso creativo en las mismas personas que son a la vez creadores, artistas, productores….

¿Y qué sucede con el público? ¿Has visto algún cambio en estos últimos tiempos?

Yo he hecho muy poco teatro comercial y eso es determinante, porque el público a veces es muy diferente. Existen sus circuitos como se dan en los espectadores de cine. No siempre, pero a veces es muy distinto. No sabría decirte…el público de teatro siempre es muy variado. Hay gente mayor, joven…y no depende tanto del contexto, como de la obra o función que estás realizando.

Has hecho muchas series en televisión e, incluso, ahora has estado involucrada en una serie para Internet. ¿Cómo ves la situación actual del sector? ¿Crees que se ha convertido en un cobijo para los actores ante la carencia de películas o ese cobijo está muy determinado por las productoras televisivas?

Llamar a la televisión “cobijo actoral” no es muy acertado. Uno no elige su carrera. Yo elijo hacer teatro, pero no elijo hacer cine, ni hacer televisión, ahí no eliges tú, te eligen. Partiendo de esa premisa, además del curriculum que uno tiene sobre lo que ha hecho, se podría hacer otro paralelo sobre lo que nunca hizo porque no le eligieron para ello. Por tanto, más que un cobijo, es una consecuencia, porque, actualmente, todos los medios audiovisuales están interconectados, por ejemplo, no se puede hacer cine sin el apoyo de una cadena de televisión.

A mí me encanta la televisión (he aprendido mucho del oficio haciendo tele), creo que se pueden hacer cosas maravillosas, dignísimas. Que se lo digan por ejemplo a Scorsese, o a tantos actores ingleses que están haciendo las delicias de todos con esas series fantásticas de las que disfrutamos. El problema no es el formato, sino la calidad que se quiera ofrecer al producto final. Si tu seleccionas para el proyecto buenos actores, buenos directores, buenos guionistas (este es uno de los pilares quebrados de la “industria”) y un presupuesto digno, el resultado va a ser bueno, sea cual sea el formato.

Ana otero actriz teatro cine television entrevista

Normalmente en tiempos de crisis lo que mejor suele funcionar en la escena es la comedia. ¿Has notado un cambio de tendencia en el teatro en estos últimos tiempos obligado por las circunstancias económicas y sociales?

“En tiempos de crisis se venden más barras de labios y la gente quiere reír”. Más allá de esta frase hecha, creo que el público hace tiempo que no se conforma sólo con “pasar el rato”. Hay una mayor sensibilidad para que trabajos que no son comedias al uso (lucha de sexos, enfrentamientos de pareja, el paso del tiempo en los cuerpos…temas recurrentes de la “comedia contemporánea”) interesen al público. Y se apela a otro tipo de humor también, mas variado, adulto, audaz…mas interesante.

Mi experiencia personal, respecto a mi último trabajo en Atlas de Geografía Humana, es que el proceso de identificación del público con los personajes de esas cuatro mujeres que defendemos en escena, se debe no sólo a que hacen reír, sino también a que, a través de sus discursos y líneas de pensamiento muy distintas entre sí, el público reconoce en ellas, la situación social en la que nos encontramos. Dar voz a lo que nos angustia como ciudadanos: hay esa necesidad también.

¿En qué tipo de papeles te encuentras más cómoda: comedia, drama?

No entiendo la interpretación desde los géneros, no soy actriz de género, en ningún sentido. Entiendo mi trabajo, como la vida misma: en ella se dan momentos dramáticos y cómicos casi al mismo tiempo. De modo que me agradan los personajes que se expresan a través de la comicidad y el drama, y otros muchos matices a la vez.

¿Cómo ves el futuro de la cultura con la que está cayendo?

Desde luego, actualmente el 21% en taquilla no ayuda nada; el apelar a un proyecto global de arte tampoco lo hace. Yo sigo confiando en el proyecto individual de arte y de creación, pues creo que es algo imprescindible. Un proyecto en el que es necesario dar visibilidad a todas las partes intervinientes en el proceso creativo para que cada una de ellas deje su impronta en dicho proceso. Un proyecto global en el que se aboga por la invisibilidad del artista, poco puede favorecer a nadie.

Además, actualmente, se presta especial atención al resultado en vez de al proceso y eso hace que aquel se resienta. Para obtener un resultado de calidad, no basta con el compromiso del oficiante (actores, directores, etc.) sino que su labor debe verse apoyada para permitirle centrarse en su proceso creativo, pues si no el resultado se resiente. Y cuando hablo de apoyo, no hablo tanto de subvenciones, sino de la existencia de un proyecto cultural y educativo serio y sólido, promovido por el Gobierno. Desgraciadamente no veo esto y creo que en el sector cultural nos encontramos en un momento de absoluta involución.

¿Como actriz, pese a que llevas 20 años en esto, has pensado en salir de este país?

Lo he hablado en estos últimos tiempos, con varios compañeros diferentes. Desde compañeros que están en el más pleno éxito (entendiendo como éxito, no el pisar las alfombras rojas, sino el tener mucho trabajo y ganarse la vida con dignidad) hasta actores que están empezando y, si he hablado con ocho, cinco o seis coinciden en esto, que se han planteado seriamente irse fuera.

Tengo una amiga que se ha ido ahora a París, con 40 años y está trabajando allí…y paga 20 euros por un bono para ir al cine todo el año. Esto es apoyar a la cultura. Pero claro, esta mujer se aboca a un desarraigo total, a tener que renunciar a esta profesión tras casi 20 años en ella y a comenzar una nueva vida con 40 años, vamos que no es una cosa festiva. Eso no es fácil.

Ya que has comentado lo de los 40 años, ¿cuando una actriz llega a los 40 años le resulta más difícil encontrar trabajo?

Bueno, esto ya es sangrante. Estas cosas hay que decirlas sin prejuicios, no es un tópico y que sigamos alimentando este tipo de actitudes nos hace a todos un flaco favor. Que un profesional con 20 años de carrera, cuando llega a una edad y por tener una fisonomía distinta se vea abocado a la invisibilidad estando en el mejor momento creativo de su carrera es terrible. Que veas que los personajes que tú podrías hacer los representan personas 15 años más jóvenes, cuando el personaje presenta una realidad antropológica, a nivel dramático, que le correspondería a alguien de mayor edad, es tremendo. Por ejemplo, un personaje de una madre que tiene dos hijos, uno de 12 y otro de 8, resulta que lo interpreta una mujer de 27 años. A no ser que se justifique dramáticamente, ¿con qué edad se quedó embarazada entonces? ¿Somos personas reales o somos muñequitas hinchables al gusto del consumidor de turno?

Esta sociedad sigue siendo muy misógina, muy machista y muy exigente según con qué cosas y muy poco exigente según con qué otras. Porque, a cambio, sucede que vas a un teatro y no escuchas a algunos actores en escena y a veces son actores conocidos y dices “¡yo quiero oír lo que he venido a oír!” y has pagado 20 euros por ver eso y sin embargo, ¡no pasa nada! A nadie parece importarle. ¿Qué sucede con la búsqueda de la excelencia? Habría que hacer una gran reflexión sobre todas estas cosas y el sistema parece que está montado para que uno no se haga estas preguntas, lo que es terrible.

Ocurre que este sistema plantea que un hombre con 40 o 45 años es muy atractivo y no hay problema para que sea el galán de turno, probablemente con una mujer, como mínimo diez años más joven, frente a él. En cambio, una mujer a esta edad, parece que ya no interesa como protagonista de una historia interesante. El personaje de La familia de Pascual Duarte que interpreté el año pasado, Lola, es un personaje que comienza con apenas 18 años y acaba con unos 30. Me acaban de comunicar que me han concedido el Premio de Teatro Fernando de Rojas en su XXI edición, por interpretarlo; parece que el público que lo votó quedó convencido. Luego me dirán, “claro es que en teatro sí se puede, pero en cine o televisión, no se puede hacer”. Luego ves a esas actrices inglesas o americanas que hacen unos papeles maravillosos en los que se las caracteriza de lo que haya que caracterizarlas sin ningún problema.

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Supongo que hablas de las actrices que no han entrado en la fase del botox

Hay un documental buenísimo que hizo la actriz Roxana Arquette, titulado Buscando a Debra Winger que refleja muy bien todo esto de lo que estamos hablando, puesto en boca de las principales actrices de Hollywood. En ese documental hablan también de la maternidad y de lo difícil que es para una actriz. Yo no quiero circunscribirlo solo en el mundo actoral, sino en el hecho de ser una mujer trabajadora que defiende su opción de vida ante el mundo. Si una carrera ha de cimentarse en base a renuncias que no tienen vuelta, esa agresión tan brutal, no puede ser buena para la sociedad. No puede ser bueno que un país no ponga remedios para que esto no suceda, como sí hacen otros como Alemania, Francia, Irlanda, etc. no solo los países escandinavos.

Hablemos de Internet. Tú has participado recientemente en una webserie. ¿Qué futuro le ves a esto?

Cuando salieron los e-books se hablaba del fin del libro en papel y todo era muy apocalíptico. Y es cierto que ha afectado, pero el culto al libro, a lo analógico, a lo tangible, sigue existiendo. Yo conservo como joyas los libros de mi abuelo y mi bisabuelo y esto no ha cambiado.

Partiendo de esta reflexión, lo que no tiene sentido es quererle poner diques al mar. Hay una situación de cambio y no puede ser ignorada. El hecho de que a un niño de dos años, que apenas habla y que va gateando, le des un iPad o un Smartphone e interactúe con él y maneje sus fotos… esto no podemos evitarlo y esa realidad está ahí y habría que afrontarla. Pero no hay que hacer los dos mundos incompatibles entre sí, sino que hay que buscar la forma de relacionar el mundo analógico y el digital y cubrir los vacíos legales que ello genera. La magia de una sala de cine llena de gente es tan gozosa, que es irrenunciable para el que ama al cine y eso no tiene que ver con Internet. Y por otra parte, está bien que haya productos para Internet, que tienen otro código, que se montan de distinta forma, que tienen otro lenguaje.

¿Cómo ha sido la experiencia de una webserie?

Pues ha sido algo que me ha alimentado mucho espiritualmente y que ha cubierto una gran curiosidad que yo tenía con esto. Además es una serie de ciencia-ficción con lo cual, dado lo complicado que es hacer aquí este género, ha sido una experiencia muy gozosa y divertida. Se titula El quinto sello y en ella se hace una analogía entre personajes bíblicos y los personajes de la trama. Mi personaje equivaldría a María Magdalena; está Cristo, etc. y así van todos. La trama versa sobre la semilla crística que reside en el ser humano y de cómo vuelve esta semilla a la Tierra. Hay unos malos muy malos que quieren evitarlo y unos buenos muy buenos que lo defienden. Y no debe estar muy mal hecha porque, finalmente no se ha estrenado aún en Internet (la presentamos en el festival de Málaga) y estamos a la espera de que cierta cadena termine por comprarla.

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En todo caso, parece que el teatro es el menos afectado por el auge de las nuevas tecnologías, por su componente sensorial.

Sobre todo, porque el teatro va sucediendo a la vez que sucede el público. Ningún día es igual al anterior: donde cada día lloras, al día siguiente prevalece la rabia, porque el actor que tengo enfrente está interactuando conmigo y con su reacción modifica mi estado. Y además antes de llegar ahí mi estado anímico ha cambiado. Si tú ves una obra de teatro cinco días distintos, puedes notar estos matices, pero lo interesante es que tú solo ves la de un día y eso propicia el debate, que la función que uno haya visto un día sea completamente diferente a la de otro. Ese es el milagro, es la catarsis de la que hablaban los griegos, cuando todo el público responde al unísono en un momento concreto.

Como profesional del cine o del teatro, cuando vas a ver una película o una obra, ¿disfrutas de ella como espectadora o no puedes evitar apreciarla desde un punto de vista profesional?

Pues me pasan ambas cosas. Cuando el espectáculo que estoy presenciando me lleva a donde entiendo que ha de llevar a un espectador, me olvido de que estoy viendo una obra de teatro y lloro, río, me conmuevo y me enfado. Pero, por otro lado, cuando eso no te conduce al lugar donde debe conducirte te pierdes y te entretienes con esas hilaturas de la parte artística. Lo complicado es olvidarte de que tú eres un profesional y cuando eso sucede, es maravilloso. El otro día, por ejemplo, viendo a Carmen Machi en Juicio a una zorra, te olvidas de todo y sales del teatro únicamente pensando en la bella Helena y en lo poquito que ha cambiado la sociedad desde los griegos y sales emocionado y con la imagen de toda la sala en pie aplaudiendo y ella sola en escena. Y no piensas si la peluca le quedaba bien o mal o si el vestido era de una u otra forma. Cuando algo funciona no piensas en esas cosas, solo disfrutas, eso sí la deformación profesional surge, claro, cuando sales de la sala y estás comentando lo mucho que te ha impresionado lo que has visto. En ese momento ya comentas sobre la ambientación, la creación de atmósferas, lo bueno que es el maquillaje, etc. Y ese director con el que tantas actrices soñamos trabajar…

¿Qué personaje que no has hecho te gustaría hacer?

Muchísimos, hay un montón de personajes en el teatro mundial a los que a una le gustaría poner cara y muchísimos discursos que a una le gustaría poder dar voz…no sabría decirte. Me fascina el teatro griego y creo que se le dedica poca atención. Ya sé que tenemos el Festival de Mérida, pero creo que sería bueno no circunscribirlo solo a tiempos de festival, sino que sería bueno que se hiciera más. Que nos miráramos más en este tipo de textos.

Cuando hablas del teatro griego, te das cuenta de lo actuales que suenan sus discursos y de lo poco que hemos evolucionado como sociedad desde entonces…

Porque la propia esencia del hombre y su condición humana gira sobre lo mismo. Estés en la Grecia clásica o en el siglo XXI, esa es la universalidad y, a partir de ahí, cambia como lo cuentes, pero las reflexiones son las mismas. Los grandes discursos son atemporales e incendiarios. Por ejemplo, últimamente he releído a Bakunin y me resuena una frase suya, que rezuma actualidad:

El pueblo sólo tiene tres caminos para librarse de su triste suerte; dos imaginarios y uno real: los dos primeros son la taberna y la iglesia; el tercero es la rebelión social.

 

 

 

baidewei (109 Posts)