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Ángel Marcos II

Segunda parte entrevista a Ángel Marcos

Calendarios, posters anclados en el tiempo, motos olvidadas,  muñecas antiguas, jaulas, crucifijos, sillas,… Las fotografías de su último trabajo nos enseñan lugares públicos y privados, pero normalmente de puertas para adentro. Al penetrar en esos espacios íntimos, nos muestran la iconografía atípica que surge de una forma  de relacionarse con el entorno muy particular y el resultado es inquietante. Con qué nos quedamos, ¿con la fuerza y la atipicidad de las relaciones afectivas y sus motivaciones?, o  con la melancolía, la decadencia y la soledad que también irradian sus imágenes.

Bueno cada uno se quedará con lo que más le mueva, esto pienso que no será solamente en una dirección, se podría decir que serán varios aspectos lo que conformarán la imagen final de mi trabajo. Se puede hablar, retener o vivenciar relación y perdida, melancolía y  afecto, fuerza y debilidad.

Fotografía construida, Documentalismo construido, la fotografía está muy vinculada a la realidad, pero en la composición de sus fotografías para La Subversión Íntima, qué predomina, ¿la parte construida o lo encontrado?

Para empezar, cuando yo hago una serie construida siempre lo digo. Me hubiese llevado mucho tiempo construir todas esas escenas, ¡de hecho hubiese sido imposible! (risas). Mira, cuando llegaba a una casa, normalmente la señora, sobre todo si era mayor, intentaba recoger lo que había encima del sofá, poner los cojines en su sitio, ordenar la cocina y normalmente me preguntaban, -¿quitamos ésto, ponemos lo otro?-. Yo no he tocado nada de la escena, en todo caso si había un florero en primer plano que me molestaba, lo quitaba. Pero siempre que podía, lo que hacía era mover la cámara.

¿Con qué intención ha querido incluir usted en la composición de algunas fotografías esas televisiones emitiendo, casi como colándose en el cuadro sin haber sido invitadas?.

Las televisiones son como la mejor talla en el retablo que todo el mundo tiene en sus salones de estar, en este lugar donde pasan mucho tiempo de la vida. Las librerías han reservado su parte central para alojar la televisión, es la compañera permanente, la que posibilita el paso del tiempo. Como objeto constante en estas casas tenían que aparecer, lo que he intentado es que ningún programa se reconozca, la imagen del programa que emitia la TV está movido o quemado, quería ignorar esa anécdota. Además, ten en cuenta que cuando vas a una casa compruebas que pueden estar viendo la televisión todo el día, no hay dinero para ir al bar, son gente humilde. La televisión forma parte del peso de lo cotidiano.

NON OLET. Usted ha convertido parte de la famosa sentencia latina “Pecunia non Olet” en una pieza escultórica luminosa que preside su proyecto expositivo, pero no le quiero preguntar por Vespasiano ni por su hijo Tito. El proceso de postproducción de la fotografía digital tampoco huele, no hay químicos ni oscuridad y puede que ni siquiera romanticismo, ¿cómo le afectó como fotógrafo esta revolución digital?.

Es cierto que los lugares de trabajo de los fotógrafos ya no huelen a hiposulfito, son lugares mucha veces asepticos, es como si nos hubieran robado la oscuridad, la noche, la sorpresa, nos hemos quedado sin la posibilidad del accidente por velo de los materiales sensibles. Yo todavía mantengo cierta preocupación porque se malogre la imagen digital, no me quedo tranquilo hasta que no la he salvado totalmente, es lógica influencia de los riesgos de entonces. Ya no está la curiosidad cargada de deseo de ver la copia en la cubeta revelándose, es cierto, el olor se ha perdido, espero que no pueda aplicarse aquí la metáfora de NON OLET y setenciar que la fotografía ha perdido el olfato, creo que no puede aplicarse.

Por otra parte no he perdido demasiado tiempo discutiendo sobre la conveniencia de imagen digital o analógica, creo que las cartas están echadas, es irreversible. A mi la posibibilidad de trabajar con aparatos digitales me da autonomía, me proporciona recursos y me evita estar pendiente de procesos productivos que yo no podía realizar. He tenido y tengo que hacer esfuerzo de no caer el “el gatillo fácil” es decir hacer muchos disparos, dada la facilidad de captura de las cámaras digitales, este es el riesgo que veo: puede que haya menor reflexión en torno a la captura, a la fotografía en el momento de realizarla.

El lenguaje de la publicidad tiene peso en su fotografía, cuéntenos su tránsito desde la sublimación de la  irrealidad aséptica del objeto  publicitario, hasta conseguir  animizar  lo inorgánico y dotarlo de vivencias, heridas e historia. Háblenos de sus comienzos como fotógrafo publicitario y de su posterior apuesta por la fotografía artística.

Bueno, tiene fácil explicación, por una parte yo necesitaba recursos económicos para subsistir e hice algo que se me daba bien: fotografiar. Por otra parte la confusión que habia hace veinticinco años alrededor de la fotografía, mezclándose todo, creación y fotografía aplicada, me entretuvo en los terrenos de la publicidad. El transito a la fotografía artística era irrenunciable pienso, se hubiera dado después, pero se hubiera dado este paso, en mis trabajos comerciales siempre se dejaba ver aportaciones de ambitos de la creación, mas que de prácticas propias de la publicidad, es como si estuviera escrito en las estrellas que tenía que terminar aquí. 

A su fotografía se la emplaza con cierta frecuencia dentro del marco conceptual del NO LUGAR,   seguramente  debido a su tendencia a los lugares deshabitados, pero en el caso concreto de La Subversión Íntima no son No Lugares, de hecho son lugares domésticos, no de tránsito. ¿Qué opina al respecto?

No, decididamente no, son lugares de mucha habitabilidad, lo contrario a los No Lugares por una parte, y por otra, son habitantes los que allí están, no solamente con nombres y apellidos, también con rostros y con decisión en lo que hacen. Yo hablo de los lugares del desafecto, de la exclusión, pero no de los No Lugares, y menos en este proyecto. Hay una práctica cuando se mira del centro a la periferia, hay cierto paternalismo en la mirada, un paternalismo generalista y sensiblero. El habitante del centro siempre quiere que todos los caminos pasen por allí, la periferia es su servidumbre. Esto puede que pase cuando vemos estas fotografías de La Subversión Íntima, que la mirada se haga desde el centro.

Para finalizar, y al hilo de los lugares fotografiados por usted con escasa presencia de personas. En su proyecto En Cuba, ¿cómo se las apañó para fotografiar La Habana sin apenas gente? Y sobre todo, ¿qué le llevó a tomar esa decisión?.

En una ocasión Fernando Castro (Doctor en Estética, profesor titular en la Universidad Autónoma de Madrid y crítico de arte), me preguntó porqué me gustaba tanto la ruina, y yo le contesté que por esa historia poética de que todo vuelve a la tierra. Desde luego hay que echarle para no sacar gente en La Habana y he de decir que la gente no se ha quitado posteriormente con ayuda de Photoshop, sencillamente tenía que elegir el sitio, la hora y echarle mucha paciencia. Un cubano tiene tanta fuerza, ha sido tan fotografiado, que a mí no me gusta quedarme con ese tipismo, mi trabajo no va por ahí. Yo decidí tomar la ciudad como un inmenso contenedor de las energías acumuladas por todo lo que estaba pasando allí. Benjamin dice que la admiración por la ruina, en definitiva es un intento por reconstruir. En realidad envidias la magnitud de ese lugar. Puede que fotografiar la ruina de una ciudad implique una añoranza de la plenitud del lugar. Pero puestos a hablar de tomas de decisiones en este proyecto, sin duda  la más difícil, la que me llevó más tiempo,  fue decidir donde colocaba la línea del horizonte. Depende donde la pusiera, la gente no llegaba nunca al mar, o estaba en el mar. Al final me decidí por una composición más clásica, pero desenfocando parte de lo que no me interesaba para que se centrara todo en esa línea. Con el tiempo y tras meditarlo, he llegado a la conclusión de que en definitiva con lo que me estaba pegando no era con la línea del horizonte, sino con la aceptación o no del régimen de Fidel Castro.

Enrique Moragrega (3 Posts)