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Ángel Marcos

Ángel Marcos (Medina del Campo, Valladolid, 1955) es un fotógrafo con una larga carrera artística a sus espaldas. Desde los años 90 ha expuesto en prestigiosas sedes privadas e institucionales y  sus obras forman parte de  colecciones tan importantes como las del MNCARS, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía; el IVAM, Instituto Valenciano de Arte Moderno;  el MUSAC, Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León; la Margulies Collection, Miami, USA; el Naples Museum of Art, Naples, USA; la Siemens Foundation, Viena, Austria; y la Maison Européenne de la Photographie, París, Francia.

Charlar con el artista, que acaba de participar con su último proyecto, La Subversión Íntima, en la 55ª Exposición Internacional de Arte de Venecia, es sencillamente un placer.

Inmediatamente te hace sentir cómodo. No hay prisas, el clima es de máxima cordialidad, y su conversación es rica, profunda y esclarecedora. Tanto es así que la argumentación del artista para que entendamos la esencia de La Subversión Íntima, traza un gran círculo que nos lleva desde el Cambio Cuántico y el Club de Budapest, hasta la intimidad doméstica de las gentes de los barrios de Las Tudas y La Mota en su Medina del Campo natal. Lugares, que en palabras del propio artista, están muy vinculados a su memoria afectiva. Todo un amplio marco conceptual donde se mueve la sensibilidad del artista.

Nos explica la importancia que para él tiene el Cambio Cuántico, ese cambio de paradigma científico propuesto por el filósofo y científico Ervin Laszlo, que propone transitar desde el mecanicismo y el materialismo científico, hacia una visión del mundo multidisciplinar que armonice con las tradiciones espirituales del planeta, y en ese contexto, la relevancia de ese laboratorio de ideas que es el Club de Budapest. Fundado en 1993 por Laszlo, esta organización está  dedicado todos sus esfuerzos a facilitar los cambios que se tienen que poner en marcha en el mundo  con el objetivo de conseguir la paz, la sostenibilidad, el bienestar y la supervivencia humana, casi nada. Y es que a Ángel Marcos, que  es un fotógrafo que tradicionalmente ha reflexionado sobre las formas en que el poder económico afecta especialmente a las clases sociales más desprotegidas, estos asuntos le preocupan. Puede que por eso La Subversión Íntima llegue tanto al espectador, porque sus fotografías consiguen atrapar esas reflexiones profundas en una centésima de segundo. Y esas reflexiones impregnan nuestra sensibilidad, nos atraviesan y se quedan con nosotros.

Sentados en la misma mesa y envueltos en esa atmósfera de respeto y afecto por el que se tiene enfrente, uno se da cuenta de la coherencia existente entre la persona, el artista y  su última obra, La Subversión Íntima, donde reconocer y reconocerse en ese afecto, es el pilar en el que se sustenta el resto de la arquitectura  del proyecto artístico.  También se entiende, de paso, el porqué del tránsito natural de este fotógrafo que comenzó su carrera en el ámbito de la publicidad, hacia la Fotografía Artística. Sencillamente lo lleva escrito en su ADN, no podía haber sido de otra manera.

La Subversión Íntima, que ha participado en la 55ª Exposición Internacional de Arte de Venecia, es el título de su última propuesta artística. La reflexión Social y Política constituye una de las referencias más constantes en toda su obra y La subversión Íntima forma parte de esta tradición, pero en mi opinión, su último proyecto da un paso más allá de la pura invitación a la reflexión personal.  Nos presenta alternativas. Sus fotografías se hacen eco de  actitudes, acciones y formas de relacionarse que podrían encaminarnos  a la consecución de una civilización más sostenible. En definitiva nos sugiere un cambio de rumbo. ¿Está usted de acuerdo con esto?

Nunca haría una propuesta en la que yo no estuviese de acuerdo, nunca he generado proyectos en los cuales lo que se piensa y se realiza vaya por caminos divergentes. En este proyecto, “La Subversión Íntima”, propongo ser consciente de nuestros motivos íntimos a la hora de enfrentar las cosas e intentar, con ese reconocimiento del afecto transformar nuestra área referencial.

“Si no cambiamos de dirección, es posible que acabemos exactamente donde nos dirigimos”.  Este proverbio chino es mencionado por usted en la presentación de su obra.  Si  La Subversión que usted nos presenta comienza por estrechar las relaciones afectivas con los demás, digamos que potenciando así el sentimiento de comunidad,  ¿Sería ese el punto de partida para un cambio de rumbo en nuestra sociedad?  ¿Esa Subversión que comienza en la intimidad supone una alternativa global a la dinámica capitalista actual?

Todas las energías que se sumen a armonizar el desencuentro tan espectacular que estamos viviendo en algunos casos, y por las tragedias también vividas en otros, tiene una doble dirección, por una parte revertirá en el territorio exterior al nuestro y por otra parte nos fortalecera individualmente. Una aclaración, nunca he hablado de amplificar las relaciones afectivas como si “La subversión Íntima” fuera un catálogo de relaciones, se trata de una disposición, de reconocernos y reconocer. Lo que sí que es cierto es que el poder económico toma sus decisiones desde despachos, y ese poder que no tiene rostro, si decide una medida de recorte de un 0.5  sobre el PIB, por ejemplo, sí que afecta a personas con rostro, nombre y apellidos. Gente que se queda en el paro y niños que no tienen para comprar los libros de la escuela,  y eso sí tiene importancia. Y de ahí que yo quiera aportar mi granito de arena sobre la necesidad de reconocernos, y que las decisiones se tomen en función de eso. Hablando del poder, en mi proyecto Rabos de Lagartija, ya utilizaba esa característica de la lagartija que consiste en desprenderse de su rabo a modo de señuelo cuando se ve en peligro. Al hacer eso, consigue que su agresor se quede con el rabo mientras la lagartija se esconde y se salva. Utilizaba este hecho como metáfora para hablar de los rabos de lagartija del poder. De las estrategias del poder para seguir en el poder, y de lo que son capaces de sacrificar para salvar el todo.

Para La Subversión Íntima, su mirada se posó en Las Tudas y La Mota, dos barrios  de Medina del Campo que desde la postguerra se convirtieron en áreas urbanas populares y habitadas únicamente por clase trabajadora. Además, debido a su ubicación geográfica dentro de la ciudad, y el rio Zapardiel como frontera imaginaria, quedan aislados del resto del núcleo urbano. Evidentemente, usted nació en Medina del Campo y conocía los lugares, pero ¿siguiendo qué rastro se tropezó con esos barrios?, ¿qué era lo excepcional que intuía que iba a encontrar allí ?.

Efectivamente, estos barrios cuando se crean son lugares donde la exclusión es importante, el río Zapardiel, después la vía del tren, o una distancia considerable con el casco urbano lo propiciaba, pero no pensemos que ésta fue la causa fundamental de exclusión, esta agrupación de vecinos se hizo por causas económicas, allí se instalaban quienes menos recursos económicos tenían. Hoy en día este aislamiento no es tanto, aunque sí quedan particularidades como consecuencia de esta determinación geográfica. Así que las propias características de estos barrios, su aislamiento, son las que propician el establecimiento de unas relaciones personales muy estrechas. Son lugares donde se reconocen las cosas, donde tiene importancia lo que tú haces conmigo y yo contigo, donde María sabe lo que hace Pepe, y si hace algo que no le gusta, le duele, directamente. Es la antítesis de la neutralidad.

No tuve que seguir ningún rastro. Yo  viví próximo a uno de estos barrios hasta bien pasada la adolescencia, lo conocía, he seguido en contacto con estos lugares permanentemente por lo que no se trataba de buscar, ya los conocía, son lugares muy vinculados a mi memoria afectiva y por lo tanto me encuentro cómodo en ellos, son mis territorios.

Usted  ha dicho que conocía a algunas personas que le ofrecieron su casa para la realización del proyecto, pero me interesa saber cómo reaccionaba la gente que no le conocía ante su interés por fotografiar el interior de sus casas. Si Susan Sontag dijo que fotografiar era conferir importancia, ¿los vecinos de Las Tudas y La Mota entendieron la importancia que usted confería a su intimidad doméstica?

Normalmente les causaba sorpresa que yo quisiera fotografiar casas de gente normal, humildes (asi las denominaban), sus objetos cotidianos, sus ambientes íntimos, dormitorios, salones… Esto suponía explicar el proyecto y explicar lo importante que eran para mí sus espacios, que mi trabajo no se basaba en lo excepcional, en lo anecdótico, en la ocurrencia; nos sumíamos en conversaciones, en recuerdos, en definitiva, en una práctica amable, estar allí fotografiando ya no tenía demasiada importancia.

Efectivamente, estoy de acuerdo en que muchas veces se confiere importancia cuando se fotografía, aunque esto depende de muchos factores, no solo del acto de fotografiar; estos vecinos de Las Tudas y de La Mota ya confirieron importancia a sus casas solamente con aceptar mi ingreso en ellas, casi nadie sabía qué es La Bienal de Venecia ni tenían  conocimiento de Arte Contemporáneo, pero algo importante sucedió allí cuando yo se lo cuento y ellos acceden.

Hablando de Arte Contemporáneo, a su juicio ¿cuál es su función y en qué términos  debería ser evaluado?

El Arte Contemporáneo no sólo se limita a poner encima del tapete las cuestiones y problemática de lo contemporáneo, que no es poco, sino que su intención es generar pensamiento. Precisamente, lo que hace a este proyecto diferente al resto de mi producción, es el hecho de identificar alternativas en las realidades basadas en el afecto y las relaciones personales. Respecto a la segunda parte de la pregunta, con La Subversión Íntima ha pasado algo curioso. El otro día me llega un mail de una de las responsables de la Bienal diciéndome que están muy sorprendidos porque hay mucha gente que recuerda mi exposición y que pide información, y este recuerdo tan pronto en el Arte Contemporáneo no es normal. A mí me gusta que ocurra ésto porque en el Arte Contemporáneo es muy importante que cuentas y cómo lo cuentas, pero además ha de medirse, como mencionaba antes,  precisamente en términos de coherencia y de aportación y generación pensamiento. Cuando a veces me preguntan cuanta gente ha pasado por la exposición, ni lo sé. No me interesa eso. Si el Arte Contemporáneo se tuviese que medir en esos términos habría que cerrar todos los museos.

Volviendo a Las Tudas y La Mota, quería saber con qué equipo contó para la producción de La Subversión Íntima y que nos hablase un poco de como fue el trabajo de campo, dificultades técnicas, anécdotas, sorpresas…

Trabajé solo y con equipos muy sencillos para facilitar el acceso a las casas y que los equipos fotográficos y de luces no tuvieran mucho protagonismo, no como en otras ocasiones que viajo con una furgoneta de luz. La pieza de “La Subversión Íntima”, la instalación central la realicé con una cámara reflex digital, una Canon 5D Mark III, un trípode y un flash, nada más. Y por supuesto, todas las fotografías  llevan posteriormente un procesamiento del archivo RAW, sin más.

El vídeo nocturno de NON OLET fueron fotografías en blanco y negro a las que luego se dieron movimiento.

En las conversaciones sí que había lógicamente un constante  recurrir al recuerdo por parte de estas personas, aunque lo mas común era hablar de la crisis económica, la situación tan insostenible junto al desencanto y desconfianza hacia la clase política, y sumado a estos temas de conversación siempre surgía el orgullo de haber sacado adelante a la familia. Son supervivientes.

http://bienal.angelmarcos.com/Bienal

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…continuará

baidewei (111 Posts)


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