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Charlie Marlow y la rata gigante de Sumatra

Comenzamos con las reseñas literarias en la revista Baidewei con Charlie Marlow y la rata gigante de Sumatra, el último libro del escritor albaceteño Alberto López Aroca. Muchas son las razones que me han llevado a elegirlo. Para empezar es el último libro que he leído, por lo que era de justicia que fuera el primero que reseñara. Además, estamos ante un libro francamente interesante no solo por su contenido sino porque su edición y proceso de gestación han discurrido por cauces peculiares, que merecen ser destacados.

La obra surge de una conversación entre Sherlock Holmes y el Dr. Watson en el libro La aventura del vampiro de Sussex de Sir Arthur Conan Doyle. En ella, Holmes recibe una carta en la que se menciona a Matilda Briggs y Watson, todos le conocemos, no puede por menos que poner ojos golosos ante la imagen que le evoca ese nombre de mujer. Ello hace que Holmes le lleve a un aparte y le diga:

Matilda Briggs no era el nombre de una mujer joven, Watson… Era un barco que se asocia con la rata gigante de Sumatra, una historia para que el mundo aún no está preparado.

Lo sugerente de esa cita y el misterioso hecho de que Conan Doyle no vuelva a mencionar este caso, ha hecho que la rata gigante de Sumatra se haya convertido en un personaje recurrente para muchos autores que han tratado de imaginar las aventuras en que estuvo envuelto ese horrible ser para cuya existencia el mundo aun no estaba preparado. Un estudioso de Sir Arthur como es López Aroca tenía que hacerse oír también sobre este tema y con su agil pluma y su desbordarte imaginación ¡vaya que sí lo ha hecho!

Pero vamos a ver por partes los distintos aspectos de esta obra que merecen atención.

La edición

Lo siento, pero uno antes que lector es editor y no puede por menos que fijarse antes en el continente que en el contenido. Más aún, cuando estamos ante una autoedición con todo lo que ello implica. En efecto, cuando oímos hablar de un libro autoeditado, habitualmente nos enfrentamos a materiales con un acabado bastante pobre: mala elección del diseño de cubierta, del formato del libro, del papel, etc. Y cuando entramos al interior, también nos solemos encontrar con desgracias varias: incorrecta elección de las fuentes, interlineados, incorrecta maquetación, falta de corrección ortotipográfica, etc.

Llamo la atención sobre estos aspectos, porque suelen ser los que, sin entrar en el contenido, marcan la diferencia entre una edición “casera” y una edición “profesional”; son aspectos que muchas veces no valoramos cuando están bien hechos, pero que de los que sí nos damos cuenta cuando no lo están. Y, desgraciadamente, ese es un hecho común en la autoedición, pero no en este libro. Se nota que el autor conoce perfectamente el mundo editorial y cada una de las fases del proceso de creación del libro y ello le capacita perfectamente para asumir una edición como esta.

Impecable es la palabra que definiría la edición de este libro, desde la acertadísima elección de la cubierta, en cuanto a diseño, ilustraciones (magnífico, como siempre, Sergio Bleda) y, sobre todo el color, ese tono mostaza, que imita la serie original de la revista Baker Street Journal y que hace que el libro sea bonito en sí mismo, como objeto, que llame la atención cuando se ve en una estantería o escaparate. Esto es especialmente reseñable en tiempos como los que corren en que estos aspectos se cuidan poco o nada. Y una vez que abrimos el libro nos encontramos con que el tipo de letra es muy acertada, los interlineados permiten leer con fluidez, la corrección es exquisita y la maquetación también es muy buena. Una excelente edición, sin duda.

Baker street journal

El contenido

Vamos a tratar de hablar del contenido del libro sin incluir ningún spoiler que destripe una trama tan absorbente como esta.

Sabemos que estamos ante la narración de los hechos en los que se vieron envueltos el barco Matilda Briggs y la rata gigante de Sumatra, pero el título del libro nos dice que en esta historia interviene otro personaje más: Charlie Marlow, el marino protagonista de El Corazón de las Tinieblas de Joseph Conrad.

Ummm… Conrad, Conan Doyle, pero entonces… ¿esto es un pastiche? ¡Efectivamente, lo es!

Para lectores no acostumbrados a este género literario, diremos que consiste en tomar elementos, personajes, estilos, etc., de otros autores y combinarlos de forma que aparenten ser una creación independiente. Se trata de un género peligroso, pues en manos irresponsables o poco respetuosas puede dar lugar a plagios, o a disparates varios. Pero si el autor es respetuoso con los personajes y en vez de plagiarlos se ocupa de reinterpretarlos, los resultados pueden enriquecer el original.

Y si en nuestro país hay un autor que se desenvuelva en el pastiche con soltura ese es Alberto López Aroca. Es inevitable que un autor tan imaginativo e influido por el cómic como él no utilice este recurso en alguna de sus obras. Porque este libro no solo bebe de las fuentes de Julio Verne, Conrad o Conan Doyle, sino que también tienen cabida otros autores y géneros, como, por citar los casos más representativos, el comic, con las referencias a Hergé o la influencia de Alan Moore y su Liga de los Hombres Extraordinarios o, incluso el cine y su King Kong.

Alberto es un creador de historias, pero, ante todo, es un creador de personajes: los desarrolla excelentemente, independientemente de que sean protagonistas o secundarios. Todos ellos tienen una historia que contar que, en la mayoría de las ocasiones, nos gustaría ver desarrollada, aunque desaparezcan de la trama. El autor es consciente de ello y lo pone de manifiesto en el magnífico glosario que incluye al final de la obra, de obligada lectura, que no solo nos permite conocer aún más en profundidad, personajes, lugares, objetos etc., sino que incluye contenidos adicionales que constituyen auténticas joyas.

Ya hemos adelantado que López Aroca es un escritor de personajes y esta obra, es en realidad una partida de ajedrez en la que un solo jugador (el creador del Club Diógenes, esa es la pista), juega contra el mal, o, mejor dicho, contra el mal que puede afectar a Inglaterra, que es a quien defiende. En esta partida, el resto de personajes no son sino las piezas que unos y otros van colocando en el tablero, sobre el que se desenvuelven con mayor o menor autonomía.

Por el lado de los buenos tenemos al honrado capitán Charlie Marlow, a su tripulación, en la que destacan dos personajes espectaculares, el americano Orc O’Rourke y un joven marinero holandés borrachín, barbudo y malhablado llamado Archibald Hadoque (¿les suena?). Aunque, sin duda, la estrella en este bando es el explorador noruego Sigerson, clave en el desarrollo de la novela y sobre el que iremos conociendo más cosas a lo largo de la misma (en realidad, parece ser inglés, tener afinidad familiar con su jefe, fuma en pipa, tiene un amigo llamado W… lo siento, no se pueden dar más pistas). Por el lado de los malos hay unos personajes realmente aterradores, de los que se merendarían el hígado de Hannibal Lecter regado con Chianti: un cazador despiadado, cuya pieza más valorada es Sigerson, el doctor Sivane  (pronúnciese “¡Si-va-na!”) un genio loco con toda la pinta de supervillano de cómic, el misterioso Porlock (¿tendrá algo que ver con The person of Porlock”?)…

ilustración isla calavera skull island Sergio Bleda

Y los animales… Porque el tablero en que se juega esta partida es una isla próxima a Sumatra, rodeada permanentemente de niebla y cuyo perfil recuerda el de un cráneo… ¿Qué nos sugiere eso? Pues sí, gorilas gigantescos y toda suerte de seres prehistóricos. Pero ninguno de ellos es tan aterrador como la rata de Sumatra. Además, Alberto la va desvelando lentamente de una forma magistral que hace que cuando hace aparece por primera vez ya la veamos como la misma encarnación del infierno.

Ah y por supuesto, descubriremos que Matilda Briggs no solo es el nombre de un barco como decía Holmes, sino que, como pensaba Watson, también es el nombre de una joven, cuyo terrible destino conoceremos y que será la protagonista del próximo libro del autor.

El desarrollo de la obra me recuerda a todos los libros de aventuras de Julio Verne que leí en mi juventud. Comienza con la planificación del viaje, la presentación de los que serán los principales personajes de la historia y con el comienzo de la aventura. Hasta este punto el ritmo es pausado pero firme, la lectura rica y sosegada. El lector va poniendo caras a sus héroes y villanos y admirando y odiando a unos y otros. Y entonces… ¡llega la aventura! Con la llegada a la Isla, el ritmo se dispara, las aventuras se suceden una tras otra (y a veces confluyen varias tramas en un mismo momento y espacio), las sorpresas se esconden tras cada empalizada, arbusto, al borde de cada acantilado. Cualquier momento puede ser el último para cada personaje. Pero en todo caso, se aprecia tras todo este aparente descontrol la mente fría del autor que va llevándonos con mano maestra de un decorado a otro, de una a otra situación, de forma aparentemente alocada, pero siempre medida.

El crowfunding

No se asusten, no se trata de ningún arma secreta en manos de Moriarty. El crowfunding o micromecenazgo es una forma de financiar proyectos que, en vista de las circunstancias económicas que nos rodean, se está extendiendo rápidamente.

Se basa en determinar el coste de producción de un determinado lanzamiento, dividir ese coste en distintas participaciones (de igual o diferente importe) y en intentar colocar esas participaciones en inversores que financiarán el proyecto. Para atraer estos inversores se suelen ofrecer recompensas que hacen que para el mecenas sea más provechoso financiarlo por anticipado que comprar el producto una vez terminado.

Alberto optó por autoeditarse y financiar este proyecto a través de una operación de crowfunding y pese a que esta labor le ha ocasionado múltiples quebraderos de cabeza, le ha permitido conseguir los recursos necesarios y poderla editar completamente a su gusto, con los inmejorables resultados que, hasta aquí se han reseñado.

En cuando a las recompensas, las había de distintos tipos. Yo, personalmente, adquirí una de las participaciones y mi recompensa ha sido un ejemplar del relato corto La rata gigante de Sumatra en el Oeste, lo que ya, de por sí ha merecido la pena la compra, pues se trata de un relato corto, absolutamente maravilloso, en cuanto a contenido y edición (y que, además desarrolla uno de mis personajes favoritos del libro, un secundario de lujo, misterioso y frío como el hielo, que también aparecía en Candy City). Este relato es una edición limitada a la venta anticipada, por lo que tiene el aspecto de convertirse en el futuro en toda una obra de culto.

Valoración

Bueno, pues todo esto ha estado muy bien, me diréis, pero, ¿el libro merece la pena o no? Yo me lo leí en mi viaje navideño de ida y vuelta a razón de medio libro a la ida y medio a la vuelta. Cuando comenzó la aventura me sentí transportado a esos Clásicos Juveniles de la Editorial Bruguera que me absorbían completamente: el capitán Nemo, Sandokán, el profesor Otto Lidenbrock… mi mente se transportó a esa isla nublada y vivió los peligros junto con los protagonistas de la historia y sí, temí a la rata gigante y, al igual que Holmes,  no se si el mundo está preparado aún para un historia como esta.

Dicho esto vendría la segunda pregunta. Entonces, ¿recomiendas comprar el libro o regalarlo? Pues, depende, os contestaré. Depende que cuál sea vuestro perfil de lector. Yo soy un lector de mente abierta, nada radical en mis planteamientos y si os identificáis conmigo, si amáis la aventura, la ciencia ficción, las historias de Julio Verne y Conan Doyle y los libros muy bien escritos, no os arrepentiréis de leer este. Ahora bien, si no amáis la novela de aventuras o si sois lectores intransigentes que no os sentís cómodos con el género del pastiche, que veis inconcebible que Sherl Sigurson luche contra seres prehistóricos, que haya islas en el Índico permanentemente rodeadas de niebla, pues obviamente, este no es vuestro libro.

Por mi parte, lo único que puedo reprocharle es que se me haya hecho tan corto, aunque…puede que no pase mucho hasta que tengamos en nuestras manos el próximo libro de López Aroca, ya que para la tercera o cuarta semana de enero se prevé que se de el pistoletazo de salida para el crowfunding con el que se financiará el próximo proyecto del autor Náufragos de Venus, cuyo lanzamiento está previsto para abril y en el que, al fin, podremos saber qué ha sido de la joven y bella Matilda Briggs.

 

Ángel Cuesta (20 Posts)


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