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Cine y videojuegos

Abróchense los cinturones, nos adentramos en el peligroso terreno que separa a los videojuegos del cine, una tierra de nadie salpicada por los restos de antiguas batallas olvidadas de los que nadie parece querer hacerse cargo. Para colmo, la frontera entre los videojuegos y el cine es cada vez más difusa, tanto en la preparación de los proyectos como en los resultados finales. Las adaptaciones más actuales parecen poco necesarias, y las que se realizan de juegos clásicos (amados por millones de jugadores entregados que se sienten atacados si alguien osa mancillar sus hermosos recuerdos), corren el riesgo de no estar a la altura, generando una combinación muy peligrosa de ridículo, vergüenza ajena e ira descontrolada.

Lo más curioso de todo, es que los fans de los videojuegos, al contrario de lo que pasa con los de cómics o novelas, por norma general ven con buenos ojos la idea de adaptar su juego favorito, eso sí, siempre que se haga bien. En caso contrario, pueden resultar incluso más vehementes que los fanáticos del cómic. Para colmo, raro es el caso en el que la adaptación cinematográfica en cuestión colma las expectativas del público, enardeciendo las iras de los jugadores, que ven como su aventura digital favorita es violada por la nula sensibilidad artística de cualquier directorcillo de tres al cuarto con altas pretensiones y algo escaso de vergüenza.

Hemos de resaltar que el mundo de la producción de videojuegos ha llegado a superar en algunos casos a las grandes superproducciones de Hollywood: guionistas de renombre, cientos de millones de dólares sobre la mesa, actores famosos poniendo voz a los personajes, los mejores artistas diseñando el arte conceptual… En resumen, se podría decir que se están convirtiendo en películas interactivas (lo que divide a los críticos entre los que están a favor de la interactividad en el cine y los que aseguran que los límites de la pantalla deberían respetarse mucho más). El futuro está más abierto que nunca en este sentido.

Revisemos pues la historia cruzada de estas dos fuentes de entretenimiento. Una historia plagada de anécdotas y curiosidades, de éxitos y fracasos, de sueños y de pesadillas…

Angelina Jole Tomb Raider

Angelina Jolie en Tomb Raider

 

Caminos de ida y vuelta

Se podría decir que el camino de las adaptaciones entre el cine y los videojuegos es bidireccional. Los primeros que aparecieron fueron los videojuegos basados en películas. Ya tuvieran licencia oficial o no, un buen montón de cintas (era lo que tenía la época, que los juegos “sufrían” el formato del casete) surgían en el mercado con la finalidad manifiesta de aprovechar el tirón de un título sugerente, como Cobra, The Rocky Horror Picture Show, Los Intocables, o Robocop, para atrapar a los jugadores con coloristas portadas. Unas veces (las menos), estas adaptaciones estaban logradas, pero otras (las más), no eran más que auténticas bazofias programadas con más morro que técnica y más jeta que talento. Surgieron del día a la noche gracias a la combinación del recién descubierto mundo de los sistemas de entretenimiento casero (ordenadores como el Spectrum o el MSX) y del emergente fenómeno del merchandising. Esta fiebre, provocó que casi cualquier película tuviera su propia adaptación al mundo de los bites y bytes, aunque como ya hemos adelantado, la calidad se vio mermada en la mayoría de las ocasiones.

Una de las compañías que apostó muy fuerte por este nuevo mundo fue LucasFilms/LucasArts (compañía que hasta hace poco pertenecía a George Lucas, recientemente vendida a Disney), que además contaba con la licencia oficial de las aventuras de Indiana Jones y StarWars, títulos que obviamente no iba a dudar en explotar al máximo. Todo se vio multiplicado con la llegada de las nuevas consolas y PC a las casas de medio mundo a finales de los 80 y principios de los 90. Juegos como la aventura gráfica para PC Indiana Jones y la Última Cruzada (que vio la luz de manera casi simultánea a la película del mismo nombre), reflejaban a la perfección el espíritu de las películas en las que estaban basados y además aportaban su propia idiosincrasia, lejos de los tiempos pretéritos en los que la mayoría de adaptaciones no eran sino oportunistas producciones de medio pelo en las que cualquier parecido con la realidad no era más que mera coincidencia.

Indiana jones last crusade

Imagen del videojuego Indiana Jones and The Last Crusade

Con el tiempo, los videojuegos realizados a raíz de una película empezaron a formar parte del proyecto inicial de la misma, siendo diseñados para explotar aún más las ideas primigenias de la producción. Un magnífico ejemplo se puede encontrar en casi todas las creaciones de la compañía Disney que han visto la luz desde mediados de los 90 hasta la actualidad. No es de extrañar, ya que el mercado del entretenimiento es potencialmente interesante si sumamos cine y videojuegos: consolas que pueden reproducir DVD de cine como el mejor sistema de cine en casa, decenas de modelos de consolas hambrientos de conversiones, millones de jugadores ávidos por engullir nuevos juegos de sus personajes preferidos…

Pero como las ideas no abundan, un buen día los chicos del cine tuvieron una revelación: ¿Y si le damos la vuelta a la tortilla? El mundo de los videojuegos se convertía de ese modo en una nueva fuente de historias para contar en la gran pantalla. Era comprensible, ya que los juegos habían evolucionado tanto que ya se habían convertido en una especie de películas con las que se podía jugar, y teniendo en cuenta la casi total falta de escrúpulos de los responsables del circo cinematográfico, estaba claro que no iban a tener muchos reparos en ponerse a la labor.

resident evil milla jovovich

Milla Jovovich en Resident Evil

Pronto llegaron títulos como Resident Evil, Alone in the dark, Silent Hill o Doom, lo que dejaba claro que el género conocido como survival horror se iba a convertir en la principal veta a explotar por las producciones cinematográficas a la hora de adaptar videojuegos. Mucha estética de videoclip, música tecno y acción frenética salpicada de violencia extrema.

El gurú de esta nueva tendencia, no ha sido otro que el alemán Uwe Boll, seguido por unos pocos y odiado por casi todos (especialmente los fans de los juegos que adapta), por culpa de la escasa calidad de sus trabajos y su especial forma de ser. De su mano han llegado las adaptaciones (rotundos fracasos en la gran pantalla) de juegos como Far Cry, Dungeon Siege, Alone in the dark, House of the dead o BloadRayne.

De todas formas, y aunque en la mayoría de los casos estas adaptaciones no han colmado las pretensiones de casi nadie, no todo ha sido UweBoll a este lado de la carretera. Sin mucha calidad artística, pero con toda la técnica de una superproducción a sus espaldas, títulos como TombRider (con todo el fenómeno Lara Croft a cuestas), Final Fantasy, Hitman o Resident Evil escaparon del síndrome Boll. Incluso hay algunas que han sido moderadamente celebradas por la crítica ajena a estos gustos, como Silent Hill.

final fantasy the movie

Imagen de la película Final Fantasy

 

Los casos más sangrantes

Algunos fueron demasiado lejos y otros se quedaron demasiado cortos. Ya hemos adelantado antes que muchos juegos basados en películas no alcanzaron ni de lejos el mínimo de calidad que merecían (más teniendo en cuenta a los fans que estas películas tenían y al prestigio que conllevaba adaptarlas, además de los pingües beneficios prácticamente garantizados que conllevaban), ese fue el caso de las adaptaciones de películas como Regreso al futuro o E.T., siendo esta última considerada como uno de los peores videojuegos de la historia y con una leyenda urbana a cuestas, según la cual, la versión que se realizó para la Atari 2600 VCS (auténtica dominadora de la época) iba a producir tal descalabro en el mundo del videojuego que sus creadores decidieron enterrar millones de copias no vendidas en el desierto, ya que estas no hacían otra cosa que ocupar un importante espacio es los almacenes de la compañía. Nunca sabremos qué hay de verdad en el asunto del enterramiento, pero lo que sí es cierto, es que este juego precipitó la crisis del software de entretenimiento que se vivió a mediados de los años 80, provocó pérdidas a Atari por valor de 25 millones de dólares, y grabó a fuego en el público la idea de que cualquier juego basado en una película tenía que ser un pufo de cuidado, y lo cierto es que hasta bastantes años después no se pudo eliminar esa sensación (y tampoco se puede decir que haya desaparecido del todo, ni mucho menos).

Pero una vez más, estamos ante un camino de doble dirección, porque como ya hemos comentado anteriormente, también está bien asentada la idea de que una película basada en un videojuego puede ser de todo menos buena. Ya hemos hablado en el apartado anterior del gurú del cine basado en videojuegos Uwe Boll. Lo cierto es que cada inmersión que Boll ha realizado en el mundo del cine, ha sido más ridícula y mediocre que la anterior, ganándose los odios de los cinéfilos más puristas, pero también de los fanáticos de los videojuegos. Para colmo, este director que ha sido comparado con Ed Wood, tiene una particular forma de ser, que ha conseguido rodearle de un halo de pasotismo y comicidad que nos recuerdan eso de que: “de malo que es, casi es bueno”.

In the name of the King jason staham

Escena de In the Name of the King de Uwe Boll

El director alemán puede ser el máximo exponente de la caspa de este cine, pero no es el único. Un buen puñado de adaptaciones supuestamente más prestigiosas, aunque solo sea por el dinero que tienen detrás, han alcanzado el dudoso honor de causar más risa que asombro (bueno, también nos pueden asombrar, pero por las toneladas de ridículo que pasan ante nuestros ojos). Ejemplos los hay a paladas, como la adaptación del videojuego de culto Street Fighter, que contó con actores como Raúl Julia y Jean-Claude Van Damme (es triste que el último papel del gran Raúl Julia fuera este). Hay muchos más, coloristas sucesiones de secuencias sin sentido que atienden a los nombres de Mortal Kombat, Dead orAlive, Double Dragon, o la en su momento esperadísima, pero fallida, Super Mario Bros, que elevó las críticas a niveles insospechados, ya que mancillar la figura (y el mundo en el que vive) del orondo fontanero italiano, tiene delito.

Lo que está claro, es que como Hollywood se va a seguir nutriendo de adaptaciones para crear nuevas películas, algunas veces (me atrevería a decir que en la mayoría de ellas) saldrá el tiro por la culata. Además, Uwe Boll ha asegurado que seguirá adaptando videojuegos al cine, por más que el público le pida que se retire, así que tenemos polémica para rato, y de la buena. Eso sí, los productores fuertes de Hollywood, como el todopoderoso Jerry Bruckheimer, van a poner toda la carne en el asador para que sus producciones queden, como mínimo, vistosas, aunque su valor artístico no diste mucho del que Boll nos propone. No adelantemos acontecimientos. Tiempo al tiempo.

mortal kombat

Mortal Kombat 2

Conclusiones

Por encima de todo, los videojuegos han aportado (especialmente al género de acción, y sobre todo en los últimos años) movimientos de cámara espectaculares e imposibles, un ritmo desenfrenado y una estética muy particular que han creado un subgénero propio dentro del cine. La relación entre cine y videojuegos es, en este momento, una simbiosis total que se encuentra cada día más y más asentada, en gran medida, gracias a la inclusión del CGI (efectos digitales generados por ordenador) en el séptimo arte. ¿En qué acabará todo esto? Solo el tiempo lo dirá.

 

Ángel Codón (8 Posts)


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