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Diario de una media naranja… ¡Comulgad, malditos, comulgad!

Nada me saca más de quicio que una comunión familiar.

Ya lo sé, ya lo sé. Hace poco os dije que lo que más me sacaba de quicio era una boda; pero es que a la memoria festivo judeo-cristiana, le pasa lo mismo que a la del dolor: se pierde en el olvido de un tiempo pasado, hasta que sobreviene un nuevo cólico tras comerte un bocadillo de morcilla con pimientos, y mira que te habías jurado a ti misma no volver a probarlos nunca, pero una vez te quitan los goteros y la “Buscapina” se lleva con ella las horas de dolor y angustia. ¿Quién se acuerda de aquel cólico miserere, que las drogas médicas sumieron en un vago recuerdo?. Pues como ese bocadillo de morcilla con pimientos despierta aquel vago recuerdo “coliquero”, así se despierta de nuevo la angustia cuando llega el mes de las comuniones, y esta vez, en lugar de llegar dentro de una morcilla infernal, el Mal llega con una invitación telefónica para una Primera Comunión ¡nos ha jodido Mayo! —nunca mejor dicho— menos mal que solo hay una primera, que como al Corte Inglés le dé por hacernos celebrar las siguientes, esto sería una fiesta “comulgatoria” continua. Aunque en ese caso, desde ya lo digo, me declaro Agnóstica en la Fe, y Atea en el monedero. Ea.

El otro día, sin ir más lejos en lo que se refiere a las celebraciones judeo-cristianas, le decía yo a mi Santo que se fuera olvidando de ir a la boda de su amigo El Toño. Que me saquen los “cuartos” y de mis casillas la familia, era una cosa, pero que me timen sus amigos, de eso nada.

—¡Cómo eres! —me espetó— nadie tima a nadie, agria, que eres una agria. Quieren compartir su dicha y alegría con todos nosotros, amigos y familiares; pues con lo que cuesta el cubierto, casi está pagado el regalo que se le haga, es que eres bordecilla, cielo. Además, encima que se acuerdan de nosotros, tras años sin vernos…¡cómo eres nena, cómo eres!

—¿Demostrarnos qué, dicha y alegría dices, hermoso? —le grité— yo seré una borde, pero tú tienes una pachorra encima que no se puede aguantar ¡Bobo, más que bobo! ¿Dicha y alegría compartida, tras años viviendo juntos, y se casan ahora, por todo lo alto, invitando a gente que no ven desde parvulitos? Si no te tiene ni agregado en el “faisfook”. Estos, lo que quieren, es reformarse cocina y baño a nuestra costa, y de paso comprarse un televisor de plasma HD, 3D,3G, 4L Y 5 Gaitas ¡Hombre ya! y luego para darnos de comer el menú más chusquero del restaurante y acabar todos en urgencias con una salmonelosis de mucho cuidado, y una vez ingresados, nos pondrán el aire acondicionado sin haberlo revisado y terminaremos todos con una Legionella que no se la salta un gitano ¡De eso nada! no hay festejo socio familiar que valga, y chitón Santo, chitón, que a mí no me tose ni Dios.

Y fue en ese preciso momento, y obviando el luto reciente —al final perdimos a La Tetas, la silicona se transformo tras la deflagración en veneno mortal de necesidad, y corrió por venas y arterias como un Alonso endémico y vírico, convirtiendo a La Tetas en un cadáver amoratado y “revenío”. Sin embargo el abuelo se repuso, confirmando lo que ya todos sabíamos, que es inmortal y nos va a enterrar a todos; ya lleva cuatro nueras, el resto tiembla cada vez que le toca sentarse cerca del Patriarca— pero como decía, sin respeto alguno al luto de Tía Tetas, con la cual no me hablaba, no soportaba y hasta me salían ronchas de verla, me llamó la prima Marilys para invitarnos a la comunión de la nena.

—¡Y no os preocupéis por el regalo, prima! —me dijo— hemos hecho lista de Comunión en “Regalos Paquita, para una niña mimadita”, y eso me recuerda, prima, que en “Modas Manolilla, para rechonchas presumidillas” están de outlet, así te ahorras un buen dinero en el modelito, que de seguro te viene bien. Ahorrar y el modelito, digo. Pues eso, que digo que con la lista mejor, nos ahorramos todos quebraderos de cabeza y nos olvidamos de los sobres ¡Que no somos políticos! os esperamos a los dos ¿eh, reina?

—¡Hay la nena, que ya toma la Comunión! ¡Cómo pasa el tiempo, Marilys! —dije embargada de una falsa emoción— parece que fue ayer cuando te quedaste preñada de aquel cliente de cuando eras…camarera, y se lo endosaste a mi primo. El tiempo vuela, ellos para arriba, y nosotros, cada vez, más “pabajo”; pero no te preocupes por el modelito, aún tengo el que me hice cuando te casaste de penalti ajeno, que se me quedó grande hace mucho ya, como yo no paro cual coneja, no ensancho, pero unos arreglitos en “Composturas la Pertrecha, moda para anchas y estrechas” y luzco modelo nuevo. Venga mona, voy a ver la lista a ver si no quedo por tonta, un besito a la nena, otro para ti, golfilla.

Mi enfado se hizo bien patente en cuanto colgué el teléfono, no iba a hacerlo antes, no fuera que Marilys me viera “escocía” y encima le diera una alegría, de eso nada, si una puede fingir orgasmos, fingir alegría por la familia es coser y cantar. Y no digo que yo finja nada, que ya anda el Santo con la oreja pegada, pero me lo han contado. Vaya una asquerosa, la primita postiza, invitarme a mí a ese esperpento de celebración y encima acusarme de gorda y de pobre, ella, a mí; esa no sabe lo que es una iglesia porque si se acerca por allí siquiera, la empluman y luego acaba en la hoguera, pedazo de bruja. Camarera dice que era, sí claro. Camarera.

primera comunión

Arnie Grever “Japan 1st Communion” 30/05/2013 via Flickr, Creative Commons Attribution

—¡Anda pichurri, vamos a elegir el regalo de la nena de la Marilys, no sea que ya hayan entrado La Hocicos o La Borde y nos toque al final comprar lo más caro! —grité a mi Santo—.

—¿Pero no habías dicho que ya no había más festejos socio familiares? —dijo Santo— te dices y te desdices con una facilidad…

—Sí lo he dicho, sí, pero solo para tus amigos. Y como no tienes primos que se casen o se comulguen, se da el caso por cerrado. Venga, sienta el culo y elijamos, que ya se ha abierto la página web de la Paquita esa. A ver. Ordenador portátil con pantalla líquida-gaseosa, teclas de cuarzo galvanizado con incrustaciones de diamantes y recargable con eco diesel, precio: ¡Un sueldo tuyo y un paro mío! ni hablar. Otro regalo, a ver este. Móvil “Starphone” táctil, digital, analógico y mental ¡Se activan las redes sociales con telepatía! la virgen; resistente al agua, las explosiones nucleares , terremotos e invasión alienígena, precio: ¡Dos sueldos y medio paro! Una mierda vamos a comprar esto. Otro. A ver este…

—¡Mira aquí hay una bici! —exclamó esperanzado mi Santo— y no la han pedido todavía. Estamos de suerte. A ver. Bicicleta de aluminio y platino, con llantas de aleación aleatorias, eléctrica y con un reactor de un 747 capaz de convertirla en vehículo aéreo-anfibio-submarino, está en rosa chicle y vale ¡Tres sueldos y un préstamo! Madre mía ¿Quién confecciona la lista, la NASA?.

Aquí hay una muñeca, a ver si tenemos suerte al fin. Muñeca “Monster Vampir”, incluye accesorios: portátil con pantalla líquida-gaseosa, Starphone propulsado a chorro, bicicleta rosa con aleación galvanizada platino-argentaria ¡Y una tarjeta VISTA con 500 euros para gastos de Shopping de la muñeca! No miro ni precio. Cariño, no podemos ir a la Comunión de la dichosa hija de tu puñetera prima.

—¡Va a tener una muñeca una tarjeta con más fondos que la mía, anda ya! —exclamé— ¿Dónde han quedado los regalos de siempre en las Comuniones? el reloj traído de Ceuta, la bicicleta con cestita delante del Carrefive, el walkman de Andorra, el balón de reglamento de Le Coq Sportif… ¡Santo, el apocalipsis se aproxima! pero aún así, ya se puede abrir la tierra e intentar tragarme entre los fuegos fatuos, que yo no me quedo sin ir a la Comunión de la nena de Marilys, estaría bueno, irán todas mis primas y no voy a ir yo. Para que me despellejen por muerta de hambre. Además, he tenido una idea, espera y ya verás que pedazo regalo le mandamos a la cría esa y sin gastarnos un céntimo. Espérame.

Me costó un poco encontrar el regalazo en cuestión, sobre todo porque mi madre lo había guardado, por no decir, tirado de mala manera, entre los trastos del desván de casa de mis abuelos. Pero cuando me propongo algo, lo consigo. Y si no lo consigo, monto en cólera y armo una “escandalera” que para qué las prisas, menos mal que lo encontré y no hubo daños colaterales, vamos, no lo pagó mi Santo. Así que una semana después, Marilys me llamó para agradecerme el regalo de la nena; y quien dice agradecer, dice andar con resquemor y bastante “escocía”.

—¡Hola Marilys, chata! —dije con entusiasmo y euforia, que por supuesto era fingida— ¿Ya has recibido el regalo de la nena? ¿A que te has quedado espatarrada y con las patas vueltas, de la sorpresa? ¡Anda que no, el mejor de los regalos! ¡La muñeca vestida de comunión que toda niña anhela y desea! y además retro-vintage, de los años setenta…no, no me lo agradezcas, que para eso estamos. ¡Pero qué me dices Marilys! ¿Qué te han enviado las primas media docena más de “muñecas retro-comulgantes”, y ni siquiera estaban en la lista? No me lo puedo creer.

Eso va a ser la página web de la Paquita esa, que no tiene filtro anti-spam, contra las “ondas hercianas-megamarcianas-electroestáticas”; pues seguro que las “Wifis” son de las antiguas y se colapsan “los megas electromagnéticos de la turbina diesel del remolque de tres ejes” . Va a ser eso. Vamos, que se han mezclado dos listas distintas. Menos mal que has salido ganando: ¡siete muñecas” retro-vintage-setenteras-comuniantes” para vosotras solas! Anda que no se os quiere ni nada, golfilla. Venga, nos vemos el domingo, un beso a la nena y un abrazo para ti, que del achuchón que te voy a pegar vas a adelgazar diez kilos, ya verás que guapa vas a estar con el vestido ese de “Modas Juanilla, para aprovechadas y golfillas” ¡Guapa! hala hermosa, hasta más ver.

Santo estaba aún en shock al ver como logré salir del apuro y manejar la situación. No era ético, me dijo. Tampoco era moral, añadió. Vaya familia en la que he ido a caer, sentenció. Pero como no lo hice ni caso, me dio lo mismo. Ahora sí, ahora tengo que irme a Modas Manolilla ¡Las dichosas polillas “encogedoras” de ropa han vuelto a hacer de las suyas! Mecachis.

—Habrán sido los “electroduendes-megaestáticos-trapezoides” del armario —dijo mi Santo— ya sabes, el “ruter” textil que se habrá colapsado…

¡Que te den, Guapo! Yo me voy de Comunión.

 

Yolanda Toledo Villar

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baidewei (109 Posts)


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6 Comments

  1. Santiago June 26, 2013 Reply

    Ayyy las familias y los eventos… ¡Si es que no hacen nada más que ponernos en compromisos por los que no queremos pasar! Estoy convencido de que en la mayoría de los casos, esa prima asquerosilla que nos invita a la comunión de su hijo es sólo por fastidiar en lugar de por querernos de corazón. El día en que seamos capaces de no alimentar más la hoguera de las hipocresías con un NO VOY, los mariditos consortes saldremos ganando jijiji

    • Yolanda T. Villar June 26, 2013 Reply

      ¡Pero Santiago, si no hay mejor modo de pasar una entretenida velada que en un jolgorio familiar! debería haber uno al menos una vez al mes, para mantenernos unidos y sobre todo, en alerta.

      Mucho nos quejamos, pero ¿que sería de nosotros sin ciertos eventos? jeje.

      Me alegra que te haya gustado, sin humor, poco nos queda.

  2. Anna T June 26, 2013 Reply

    Genial como siempre Yolanda!, y es que si mira que da asco que te inviten a una festividad familiar, mucho más da el no ir, porque, ¿quien quiere perderse el modelazo de la Megaculo y su mania de vestir a lo Dita Von Teese?, o el de la Morros y el festido floreado que le hizo su madre allá por los 90 y que ella se sigue poniendo mientras alardea de que todavia le viene?. Más le valdria que las polillas encogedoras le hubieran hecho de las suyas, porque vaya tela… pero lo mejor de todo, los besos y abrazos entre la parentela, que da más miedo que la primera vez que ves el Exorcista… Pero a quien pretendo engañar?, me encantan estas reuniones, el despelleje general, no tiene precio!

    • Yolanda T. Villar June 26, 2013 Reply

      ¡¡Cómo lo sabes Anna!! sin una buena reunión familiar, no hay familia que valga. Yo las adoro, me quejo la primera, y la primera soy también en acudir. ¿Que sería de nosotros sin esos recuerdos de familia, cuando alguien se pone “hasta el ojo” o “descorcha que da gusto” ¿y el brindis del abuelo que pasa de generación en generación, y a pesar de lo malo que es, siempre nos hace mucha gracia?….

      Si Anna, yo adoro estas reuniones. Que poco queda para la próxima.
      Un beso.

  3. Mia June 27, 2013 Reply

    Las convenciones sociales y sus trampas. Me he sentido identificada con el tema regalos,es absurdo todo lo que piden para una comunion.
    Me he reido muchisimo.

    • Yolanda T. Villar June 27, 2013 Reply

      Si, Mía, así es. Las listas para las comuniones son auténticas listas de bodas…es tremendo todo lo que se pide hoy en día. Se necesita bastante dinero para asistir a una, y también para organizarla.
      Creo que hemos perdido el Norte, en todos los sentidos.nn1

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