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Diez momentos épicos del cine deportivo

Que las películas épicas nos erizan la piel es un hecho constatado. Por momentos, estaríamos dispuestos a invadir en solitario una república bananera armados con un palo y en taparrabos. Algunos de los momentos más épicos de la historia del cine provienen de las películas de temática deportiva.

Hoy recordaremos diez momentos de esos que te empujan a salir a correr a la calle el peor día de invierno, con tres palmos de nieve en las aceras, de esos que te hacen apuntarte al gimnasio un día 12 del mes, de esos que te hacen volver a jugar una pachanga de fútbol o de baloncesto tras varios años viendo pasar la vida en un sofá. Es hora de sudar la gota gorda…

 1 – Rocky (John G. Avildsen – 1976)

A lo largo de la saga del rocoso boxeador ítaloamericano creado por Sylvester Stallone hay infinidad de momentos de pura épica: cualquiera de los montajes de los entrenamientos (inolvidable el entrenamiento con Apollo mientras sonaba el Eye of the Tiger de Survivor), Rocky subiendo al trote las escaleras del Museo de Arte de Filadelfia, el “mi ring está ahí fuera” de Rocky V, Mickey y Rocky discutiendo cuando el primero se ofrece a entrenarle para su primer enfrentamiento con Apollo… Pero si me tengo que quedar con uno, sin duda es cuando, en la primera película de la serie, tras la campana final, un Apollo tumefacto y extenuado se abraza a Rocky y le dice: “no habrá revancha”, a lo que Rocky contesta: “no la necesito”. Apollo gana a los puntos y Rocky se siente un hombre por primera vez, y nace un mito, una leyenda que ha trascendido desde la pantalla al mundo real.

rocky combate angelo

 

2 – Karate Kid (The Karate Kid, John G. Avildsen – 1984)

Karate Kid comparte varias cosas con Rocky: el director, la música de Bill Conti, la temática del underdog (o de la cenicienta), y las lleva al mundo de los adolescentes. El chico nuevo en la ciudad, los matones irracionales de clase alta, el entrenador macarra del equipo rival, al que todos los espectadores desean que alguien le parta la cara, un treinta por ciento de Romeo y Julieta, un buen puñado de misterioso hombre oriental que ejerce de mentor, y todo desemboca en “ganarse el respeto repartiendo golpes en un torneo”. Al final, Daniel LaRusso (Ralph Machio), tiene que enfrentarse a su más temido enemigo con una pierna rota en la final del campeonato de kárate y le derrota aplicando la mítica”Técnica de la Grulla”. Todo está en su contra, pero esas son las historias que nos gustan.

 pelea final karate

 

3 – Evasión o victoria (Victory, John Huston – 1981)

Evasión o victoria es una película épica se mire por donde se mire. John Huston dirige a Michael Caine, Max von Sydow, Sylvester Stallone, y a futbolistas como Pelé, Bobby Moore u Osvaldo Ardiles. Bill Conti pone la música por tercera vez en esta lista. Hay un montón de nazis y unos cuantos aliados que les harán la vida imposible en un partido de fútbol propagandístico en la Francia ocupada. Esta es una película tremendamente divertida, estúpidamente épica por momentos, y una rareza si se toman sus partes por separado. Esa chilena de Pelé, el penalti parado por Stallone (sí, otra vez él)…Pero, sobre todo, ese momento en el que el equipo de los aliados, en el descanso, decide sacrificar su huida (y por lo tanto su libertad) para intentar remontar un partido en el que tienen todo en contra y, como cuando tras empatar milagrosamente todo el estadio comienza a cantar la marsellesa y a gritar la palabra victoire, pone los pelos de punta. El público derriba las vallas, se enfrenta a los soldados nazis y ayuda al equipo aliado a escapar.

 final partido fútbol evasión victoria

 

4 – Carros de fuego (Chariots of Fire, Hugh Hudson – 1981)

Últimamente correr está tan de moda que ya no es correr, ahora se llama running. En el año 81, en una época marcada por la rivalidad entre los atletas ingleses Sebastian Coe y Steve Ovett, vio la luz Carros de fuego, película de exquisito gusto británico que nos retrotraía a los Juegos Olímpicos de 1924 y a otra rivalidad mítica como fue la de Eric Lidell y Harold Abrahams. La confrontación entre las personalidades antagónicas de los dos protagonistas, proporciona momentos memorables, como la carrera en el patio interior del Trinity College. Pero el momento épico, icónico, imborrable en la memoria colectiva desde entonces, no es otro que el quipo británico entrenando, corriendo por la playa a cámara lenta mientras suena la música de Vangelis.

 carrera playa vangelis carros fuego

 

5 – El luchador (The Wrestler, Darren Aronofsky – 2008)

La mejor épica deportiva nace de la miseria, de los ídolos caídos, de los antihéroes, de David contra Goliat. El luchador destripa las interioridades del deporte-espectáculo de la lucha libre americana, un deporte que no es de competición, pero sí muy visual. Y nos enseña ese mundo desde la perspectiva de los perdedores, de los locos. Mickey Rourke se mete en la piel de Randy “The Ram” Robinson, una vieja gloria del wrestling, de un tipo acabado y derrotado, pero que de forma errática sigue intentando huir hacia delante, hacia el ring, el único sitio donde puede ser una sombra de lo que fue. Un Randy al borde del colapso cardiaco se sube a la tercera cuerda del ring en un espectáculo de provincias, emocionado y entregado a su público, y con un último esfuerzo salta hacia la nada, el vacío y la oscuridad. ¿Ha muerto? Poco importa…

 Mickey Rourke salto luchador

 

6 – Un domingo cualquiera (Any Given Sunday, Oliver Stone – 1999)

Es cierto que no es la mejor película de Oliver Stone, que es un poco tramposa al estilo MTV y que tiene una estética demasiado kitsch en algunos momentos, pero tiene algunos momentos geniales, y representa una genial radiografía de las interioridades del mundo del deporte profesional, sobre todo de sus miserias. La película tiene grandes momentos épicos, grandes diálogos y magistrales interpretaciones: un Al Pacino de vuelta de todo, un Jamie Foxx en plan estrella bocazas, el siempre avinagrado y siempre magnífico James Woods, Cameron Díaz mostrándonos la gran actriz que lleva dentro… Pero el momento épico por excelencia, el que por si solo hace que merezca la pena haber pagado la entrada, es el discurso del entrenador D’Amato (Al Pacino),  allí donde dice “pulgada a pulgada encontraremos la salida del infierno”. Son más de cuatro minutos de un monólogo motivacional impactante. Algunos planos pueden parecer un poco ridículos, pero cuando Al habla, todos escuchan, y cuando Oliver Stone escribe un monólogo, lo hace así. Y eso es lo que marca la diferencia entre “ganar o perder, entre vivir o morir”…

 pacino any given sunday

 

7 – Hoosiers: más que ídolos (Hoosiers, David Anspaugh – 1986)

Gene Hackman haciendo de duro entrenador de fuertes valores, Dennis Hopper haciendo de borracho en constante autodestrucción, un pequeño colegio de un pueblo de Indiana y unos hechos basados en una historia real digna de ser contada. Hoosiers es una película sencilla, y su épica también lo es. El momento álgido tan siquiera es cuando los chicos, contra todo pronóstico, ganan el campeonato, sino cuando el personaje de Hackman se libra del despido, promovido por un padre cabreado, gracias al antiguo jugador estrella. Es un momento tranquilo, pausado, pero la épica está ahí, llamando a la puerta, porque sabe que algo grande está por venir.

 Gene Hackman entrenador hossiers

 

8 – Rudy, reto a la gloria (Rudy, David Anspaugh – 1993)

Rudy Ruettiger (Sean Austin) trabaja tan duro que por momentos llega a caerte gordo. Rudy, reto a la gloria tiene un ritmo y una puesta en escena muy similares a las de Hoosiers, y también se basa en una historia real de superación más allá de los límites. Además ambas comparten director, David Anspaugh. La película está llena de momentos de épica humilde, pero hay uno que se lleva la palma, y en contra de lo que muchos creéis no es cuando todo el campo empieza a gritar el nombre de Rudy para que éste salga al campo antes de que termine su trayectoria universitaria con Notre Dame, sino cuando todos y cada uno de los miembros del equipo, antes del partido, cede su puesto para que Rudy pueda jugar al menos un partido, dejando sus camisetas sobre la mesa del entrenador. Rudy se ha ganado el respeto de sus compañeros gracias al trabajo duro y la perseverancia en la búsqueda de su sueño. A veces, solo a veces, la magia ocurre…

 Football rudy

 

9 – Rollerball (Rollerball, Norman Jewison – 1975)

Vale, el rollerball no es un deporte real, pero si el mundo sigue por el camino que lleva lo será dentro de muy poco. El mundo de Rollerball es el de un futuro reconocible, marcado por la distopía de la ciencia ficción de la época. El final de la película es pura épica. El clímax en el que Jonathan (James Caan) decide destrozar el sentido del juego en sí mismo, mostrando su rebeldía ante aquellos que manejan los hilos del sistema. Entonces, el público, lejos de sentirse estafado, vitorea al jugador rebelde, es su gladiador, es el guerrero del pueblo que tanto tiempo han estado buscando, y suena la Tocata y fuga de Bach.

 james caan rollerball

 

10 – El partido (The Match (The Beautiful Game), Mick Davis – 1999)

Un pequeño pueblo escocés. Dos bares, uno humilde y el otro de alto standing. Una rivalidad centenaria que será sellada con un partido de fútbol jugado en una verde colina. El cine británico es genial creando pequeñas grandes historias mediante sencillas premisas. Personajes pintorescos, carismáticos, entrañables. Una vez más, los chicos humildes lo tienen muy difícil, todo está en su contra, y si pierden el partido perderán mucho más, pues tendrán que cerrar el bar, que es mucho más que eso, es un refugio. Pero el viejo y huraño exjugador profesional decide volver a vestirse de corto para ayudar a los parroquianos, y el equipo se viste con equipaciones de hace 100 años, y saltan al campo como se va a una guerra que no se puede ganar, con la cabeza bien alta, dispuestos a vender cara la piel sobre esa alfombra de verde escocés salpicada de barro.

El partido fútbol

 

Estas son una muestra de mis favoritas, ¿cuáles son las vuestras?

Ángel Cuesta (20 Posts)


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