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El hombre sin rostro

(Salto de Página, 2014)
Por Jaime Valero

Que al director del Museo de Historia Natural de Madrid le caiga encima un gigantesco esqueleto de pterodáctilo y lo deje hecho papilla daría ya para un montón de titulares y extensos reportajes morbosos, pero si encima, tal y como asegura el bedel del museo, su aparatosa muerte no es producto de un accidente sino de un asesinato, el potencial informativo de la noticia se multiplica de forma exponencial. Eso es lo que barrunta el joven Elías Arce, periodista por vocación y casualidad, que acude a cubrir el suceso en nombre del periódico El Planeta. Ese, piensa Elías, podría ser el reportaje que lo alzara a la cumbre de la redacción, donde ahora es poco más que el objeto de las burlas de sus compañeros y la pesadilla de su cegato redactor jefe. Sumemos un detalle más, la presencia de una joven enigmática y atractiva llamada Irene Fo, hija del brillante y chepudo científico Salomón Fo, y será fácil comprender por qué Elías se zambulle sin dudarlo en esta aventura plagada de crímenes insólitos y experimentos contra natura, con un inquietante hombre sin rostro que acecha entre las sombras.

Estos ingredientes sirven de base para la nueva novela del sevillano Luis Manuel Ruiz, cuya trayectoria literaria abarca otros títulos como El criterio de las moscas (1998), La habitación de cristal (2004) y Tormenta sobre Alejandría (2009). El hombre sin rostro es una suculenta combinación de aventura, humor, misterio y fantasía que gracias a su ocurrente prosa, y a su evocador retrato del Madrid de principios del siglo XX, trasciende la categoría de mero entretenimiento para convertirse en un libro que, sí, ante todo divierte, pero también estimula la imaginación del lector y le invita a observar la realidad con esa mirada de asombro y fascinación que teníamos cuando críos. Comparte esta fórmula con otros jóvenes escritores nacionales que desde hace años aportan un soplo de aire fresco a nuestra literatura, con obras donde la fantasía se entremezcla con la realidad, donde humor y misterio van de la mano, y que dejan entrever en sus obras influencias del mundo del cómic, el cine y la narrativa fantástica. Gente como Juan Jacinto Muñoz Rengel, con sus originalísimos relatos recopilados en De mecánica y alquimia (Salto de Página, 2009) o su exquisita reinterpretación del género negro con El asesino hipocondríaco (Plaza & Janés 2012); y como Félix J. Palma, que junto a su saga novelística iniciada con El mapa del tiempo (Algaida, 2008) también nos ha dejado algunos de los mejores cuentos que podemos encontrar hoy día en la narrativa española, recogidos en volúmenes como Las interioridades (Castalia, 2001) y Los arácnidos (Algaida, 2003).

Ruiz comparte muchas señas de identidad con ellos y ayuda a abrir camino en una corriente literaria que aborda nuestro día a día sin necesidad de anclarse en el realismo puro y duro que casi siempre ha caracterizado a la narrativa española. Y un apunte más, dirigido a los amantes del 9º arte: la lectura de El hombre sin rostro recuerda ya desde sus primeras páginas a la fabulosa saga historietística protagonizada por Adèle Blanc-Sec, creada por el francés Jacques Tardi. Confiemos en que, al igual que esta insólita aventurera parisina, Elías Arce tenga la posibilidad de protagonizar pronto nuevas peripecias. Tras este primer libro, el listón ha quedado alto y hay ganas de reencontrarse con él y con la aguerrida Irene Fo.

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