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Gastrosofía: el amor (II)

Ahora que el verano se nos va entre soles y tormentas, retomamos nuestra serie de recetas de amor rindiendo homenaje con la de hoy al amor de verano. Se trata de un sentimiento altamente energizante, ideal para la vuelta al trabajo después de las vacaciones.  Siendo así, ¿qué otro amor vamos a cocinar mejor en septiembre?

El amor de verano es de lo más delicioso que un@ puede saborear en el mundillo gastrosófico: intenso y ligero a un tiempo, brillante y fugaz como las estrellas de agosto. Un bocado de frescura, una espuma dulce, un estallido de sal, un sorbo de sorpresa. Como ocurre con tantos otros, hay que cocinarlo bien para sacar partido de este sentimiento sin que se nos indigeste con el otoño: todo tiene su momento, ¿no? Pues eso.

 

Por razones evidentes, el amor de verano se toma en pincho, tapa, tosta, cucharita… no da para más. Ni falta que hace, porque en su brevedad está su gracia. Aunque admite multitud de ingredientes y variedades, es preferible cocinarlo con moderación y obrar de acuerdo al célebre precepto gastrosófico según el cual menos es más. Siguiendo este lema conseguiremos realzar sabores, colores y olores en lugar de enmascararlos. Eso no impide que, con las posibilidades que tengamos, juguemos a crear nuestros platos favoritos: el amor es libertad creadora por naturaleza, y el de verano no lo es menos por ser limitado en el tiempo. Amor, creatividad y cocina: tres conceptos íntimamente conectados, la santísima trinidad de la gastrosofía.

Partiendo de estas premisas, vayan por delante algunas sugerencias:

–       Pan de sol tostado: lo untamos con la mirada y le ponemos encima una sonrisa de sandía.

–       Brocheta de gambas y piropos.

–       Coquinas con música.

–       Montadito de lomo con salsa de roce al azar.

–       Chupito de gazpacho con guarnición de guiños.

–       Cucharita de besos a la sal.

–       Bolas de melón con lascas de caricias.

–       Pincho de pollo adobado en juego de palabras.

–       Bocadito de atún salteado con lisonja.

–       Tartaleta de cosquillas sobre cama de arena.

–       Susurros almendrados.

–       Para finalizar: licor de estrellas.

 

¿Y vosotr@s? ¿Cómo os coméis vuestro amor de verano?

¡Buen provecho!

 

 

I. Alabanda (14 Posts)


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