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Gastrosofía: la esperanza

La esperanza es el pan nuestro de cada día: hay que tenerla siempre a mano porque es muy socorrida y te saca de apuros en todo momento. Pero, como suele ocurrir con lo que se da por hecho, sólo nos acordamos de ella cuando la echamos en falta.La buena noticia es que incluso cuando más desesperad@s, o desesperanzad@s, estamos, al final siempre encontramos unas miguitas de esperanza desparramadas en el fondo de nuestra despensa emocional.  Por eso, es lo último que se pierde, con la ventaja añadida de que no caduca. Cosa distinta es el objeto de la esperanza: unas veces se pierde, otras lo perdemos, otras lo encontramos y dejamos de esperarlo.

Sea cual sea el caso, siempre llevamos en la mochila este sentimiento tan buen compañero de viaje y amante de las posibilidades. Porque la esperanza se deposita en algo que no es, pero nos impele a conseguir que sea: ¿pura magia? ¡No, mejor aún! Pues si la magia se alimenta de ilusiones, la esperanza es el alimento de la realidad.

Dicho esto, que cada uno se la prepare como mejor le parezca: tostada con aceite para desayunar es mi preferida y no se tarda nada en hacerla. En ensalada con vinagreta de voluntad. Batida, para tortilla o como base de cualquier rebozado (ejemplo: croquetas de tristeza). 

Volviendo a la noción de esperanza como alimento de la realidad me viene a la cabeza una receta muy divertida y fácil de preparar: piruletas de esperanza.

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Ahí os la dejo:

Se enciende el horno a 200 grados. Mientras se calienta preparamos la receta. Sobre un papel de horno se ralla la esperanza. Se hacen varios montoncitos por separado y se aplanan para dar forma a las piruletas, que pueden ser redondas, ovaladas, acorazonadas,  lo que más os recuerde al objeto de vuestras esperanzas. A cada forma se le introduce por el borde un palito de madera un par de centímetros, dejando sobresalir el resto para coger la piruleta cuando esté hecha. Se hornean unos 10 o 15 minutos a 180 grados. Se dejan enfriar. 

Las piruletas de esperanza se pueden tomar tal cual, o sea, a lametones. Pueden usarse para adornar cócteles como el mojito, la piña colada, el San Francisco… También van bien para acompañar muchos postres: natillas, mousse, helado, bavaroise

Variantes: antes del horneado, se pueden decorar las piruletas con trocitos de alegría para realzar el color. O bien aromatizarlas con alguna especia: pimienta, romero, tomillo, ideales para acompañar platos de carne.

¡Buen provecho!

I. Alabanda (14 Posts)