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IGNASI LÓPEZ: Fotografiar las vacaciones

Siempre he sentido especial atracción por las grandes construcciones. Las grandes arquitecturas siempre han llamado poderosamente mi atención. Son la expresión de una civilización necesitada de mostrar a sí misma su propia capacidad de dejar huella en el espacio y por consiguiente en el tiempo. Las edificaciones religiosas medievales son un claro ejemplo de hasta qué altura puede llegar la ambición humana y por ende, su espíritu. Catedrales, monasterios, campanarios y torres nos dejan boquiabiertos ante su presencia omnipotente. Esa misma sensación me invade cuando miro las construcciones que masifican la costa española, especialmente la que bordea el Mediterráneo. El destino vacacional es un lugar al que se acude para alcanzar la paz de espíritu cuando la ardua labor salarial realizada a diario nos satura. El fotógrafo catalán Ignasi López ha recogido con su cámara el testimonio físico que da techo a esas almas estivales que invaden los bloques de viviendas como fieles que asisten cada domingo a la catedral de su ciudad en busca de la luz que de lunes a sábado se les niega.

Viviendas de uso periódico asociado al descanso y disfrute. Espacios abandonados durante tres estaciones al año y “sobre-usados” en época estival. Un territorio que remite a la infancia del fotógrafo y va íntimamente ligado a sus primeros pasos en la fotografía.

“La fotografía me interesa como herramienta para reconocerme individualmente y comunitariamente en el entorno experiencial o físico en el que habito en cada momento. Eso es una especie de espejo y análisis a la vez. Me interesó desde un principio la fotografía como herramienta para reconocer (mas que representar) los cambios en mi entorno físico, la costa norte periurbana de Barcelona, la comarca donde nací, los cambios en él en una época de transición post-industrial y residencial… Cada proyecto de los que realizo surge de alguna chispa autobiográfica, ella me lleva a un análisis o investigación más o menos profunda y que no sólo engloba la fotografía. A partir de ahí los proyectos pueden tomar distintos caminos y formatos”.

Ignasi López fotografía el espacio urbano desde una perspectiva que define un lugar único en su género. El concepto de segunda vivienda pasa a ser protagonista de una zona geográfica vinculada estrechamente al mar, al desahogo y a la exposición grupal.

La documentación fotográfica del área destinada al turismo vacacional define una región topográfica marcada por un límite físico: el mar. La imágenes de Ignasi destilan las experiencias de quienes ocupan ese territorio durante el que se supone es uno de los momentos más deseados y esperados del año: el verano. La atmósfera que recoge el fotógrafo catalán y plasma a la perfección en su serie “Vacaciones”, nos invita a ejercer de voyeurs ante esos instantes de felicidad compartida, pero sin sentir la culpabilidad de observar a quien es protagonista. En ninguna de las imágenes de “Vacaciones” se percibe la presencia humana, aunque sí su impacto tanto en el entorno como en el medio ambiente y ecosistema mediterráneo. Ignasi demuestra su ojo analítico que invita al espectador a la reflexión explorando a través de su objetivo el campo de acción de quienes son capaces de obtener descanso en los entornos levantados arquitectónicamente para ese uso exclusivo de carácter temporal.

No hay un método para todos los proyectos, hay un proceso particular para cada uno de ellos que depende de la propia idiosincrasia y necesidades de éste y del momento personal y disponibilidad que tenga. En este sentido siempre he pensado que las limitaciones (ya sean técnicas, económicas, o de tiempo) me han ayudado mucho mas de lo que me han perjudicado. Me reconozco en un ser recursivo. Intento aprovechar los recursos a favor de cada proyecto. El tiempo es variable. Suelo ser lento en la finalización de los proyectos y bastante rápido en su inicio. Esa chispa inicial, me gusta que las conexiones de ideas que arman el núcleo básico de lo que debe ser un nuevo proyecto sean fuertes y permanezcan a lo largo del proyecto. Pero este se puede dilatar bastante. Me gusta aprender con los proyectos, macerarlos”.

La innumerable presencia de bloques de pisos, en ocasiones fantasmagórica, no ofrece pistas sobre su ubicación concreta. Y poco importa. Conocer si se hallan en Gerona, Alicante o Murcia no es relevante. El patrón se repite a lo largo de la costa mediterránea como del mismo modo se imitan entre sí los gestos y costumbres por parte de la clase media española. La estructura física de los edificios queda homogeneizada con la estructura humana de sus ocupantes. Las familias numerosas conviven sobre un telón de fondo arquitectónico similar al de sus anhelos, deseos y esperanzas. Durante los últimos años, el panorama humano ilustrado sonoramente con voces infantiles y adolescentes ha dado paso a otro de más avanzada edad, pero no por ello diferente en emociones. Quienes habitan el tiempo vacacional, también habitan el territorio del descanso. Los más jóvenes acuden a los templos del descanso acompañados de unos padres que huyen de la aglomeración urbana. Los más mayores encuentran los ecos de un pasado más feliz y la paz que la gran urbe repele. Alrededor de todos esos hombres y mujeres, se alzan las catedrales vacacionales levantadas para acoger sus almas. Gracias a las imágenes de Ignasi podemos afirmar que la religión para muchos es lo más parecido a unas vacaciones de verano, o puede que sea al revés.

Para más información sobre el trabajo de Ignasi López: www.ignasilopez.com

La serie de imágenes que acompañan este artículo fueron tomadas entre los años 1998 y 2001 y estarán expuestas dentro de las actividades del certamen REVELA-T

http://revela-t.cat/2013/es/el-festival-revela-t-calienta-motores/

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