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Jóvenes exiliados

-¡Ei! ¡Cuánto tiempo! ¿Cómo estás? ¿Qué es de tu vida?

-Pues estoy trabajando en Irlanda, encontré trabajo en una empresa, ¿y tú?

-Yo estoy de prácticas en Sevilla, trabajando duro y cobrando poco pero viendo cómo está el panorama… Doy gracias.

A menudo nos encontramos con situaciones como éstas hoy día en España. Cinco años de carrera, dos de máster, una vida llena de ilusiones… Y nada a cambio.

He conocido todo tipo de situaciones: amigos que han estado meses trabajando «de gratis» en una empresa porque, al menos, «era de lo suyo»; amigos que han emigrado a Noruega a trabajar de enfermeros porque en España carecían de oportunidades; amigos que tras tres años de magisterio y dos de psicopedagogía están trabajando de secretarios en una inmobiliaria porque no hay plazas ni opción a presentarse a las oposiciones; amigos que terminaron su carrera y han vuelto a casa con las manos vacías; amigos que… y un largo etcétera.

hipoteca

Todas las mañanas leo el periódico con la esperanza de encontrar alguna noticia que no subestime a España o a los españoles, pero siempre me tropiezo con titulares del tipo: «España expulsa al talento», «Ahuyentando cerebros», «¿Hacia la emigración?» o «La mitad de los jóvenes aceptaría cualquier empleo, en cualquier lugar y con cualquier sueldo». Me entristece. Me entristece ver cómo la situación se nos (les) ha ido de las manos. Me entristece ver cómo esos jóvenes preuniversitarios que un día soñaban con un futuro feliz son ahora jóvenes postuniversitarios que han perdido la ilusión, los sueños y la esperanza. Me entristece porque no nos lo merecemos. No somos culpables de una situación que nosotros no hemos originado. No somos culpables de vivir este ambiente de precariedad en el que empresas, empresarios y «desalmados con corbata» aprovechan para explotar a los jóvenes teniendo el generoso gesto de ofrecer un mísero empleo de prácticas (con suerte, el contratado podría llegar a cobrar 300€ al mes, «con suerte») o, directamente, no ofrecer nada. Sin embargo, nosotros sí podemos ser culpables de rectificar esta situación. Tal vez ellos (los políticos que en teoría nos representan y luchan por nuestros derechos) sean dueños del poder, pero nosotros lo somos de nuestro futuro y de nuestros sueños. Es evidente que no nos lo están poniendo fácil: leyes, leyes y más leyes que impiden o complican la búsqueda y encuentro de trabajo. Leyes, leyes y más leyes que demuestran lo poco que les importamos y lo mucho que se están equivocando. Leyes… Si supiesen utilizarlas como es debido… Yo no estaría escribiendo esto.

Y, por si fuera poco, a esa dificultad tenemos que sumarle el problema de la mentalidad cuadrada y ruin que algunos (muchos) tienen. Me refiero a uno de los principales problemas que abundan en nuestro país y que es causa directa de todo lo que estamos sufriendo: seguimos (siguen) admirando y aplaudiendo al «listo» de turno que nos roba el dinero, dejándonos con las manos vacías; seguimos (siguen) primando los intereses personales y regalando puestos importantes a amigos, familiares o, simplemente, «lameculos», mientras que las personas que realmente merecen la pena, que se han esforzado duro por conseguir un puesto de trabajo digno son calificados como «el tonto o ingenuo que se cree que va a llegar a ser algo». No. Está claro que con esta mentalidad de memos que abunda en el ambiente, no llegaremos a ningún lado. Tal vez, estos «desalmados» deberían tomar ejemplo de otros países en los que prima la capacidad, el valor del trabajador, el esfuerzo, los conocimientos o la responsabilidad. Tal vez…

españaPero no quiero centrarme en los culpables de esta situación, ellos ya abusan de los medios a diario. Quiero centrarme en los culpables que son capaces de solucionarla. En los jóvenes. En nosotros. En el futuro. Que es lo que somos. No negaré que el período que nos está tocando vivir no está de nuestra parte. No negaré que no está siendo nada fácil. Pero sí me niego a decir que es imposible. Nada es imposible. Y no podemos pensar que no lograremos alcanzar nuestras metas, porque eso no es cierto. No podemos limitarnos a pensar que no somos capaces de conseguir nuestro objetivo simplemente porque «la situación está difícil». Excusas. También volar era imposible hasta que los hermanos Wright decidieron hacerlo; la iluminación eléctrica tampoco existía hasta que Edison le dio la vida… No. Nada es imposible. Y ya es hora de empezar a creérnoslo.

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Sí hay trabajo. Y también hay posibilidad de crearlo. Es cierto que esta crisis nos perjudica a (casi) todos pero también es cierto que se puede utilizar como una puerta a las oportunidades (no le estoy dando las gracias, pero sí una alternativa). Nuevas oportunidades que tal vez sin ella nunca nos habríamos planteado. Tal vez la crisis nos obligue a «emigrar» pero tal vez ese período de emigración sea una de las mejores experiencias de nuestras vidas; tal vez vivir un período en el extranjero nos enriquezca como personas y nos abra nuevos caminos, nuevos puntos de vista y nuevas metas; tal vez al empaparnos de otras culturas, podamos aprender de ellas y aplicar sus conocimientos; tal vez su música nos inspire para crear una idea y tal vez su comida nos dé fuerzas para ponerla en marcha. Sí hay futuro. Y no me centro sólo en el extranjero. Es un humilde ejemplo extraído de mi propia experiencia, pero hay otros caminos. Muchos caminos. E incluso caminos que desconozco y que saldrán a la luz tarde o temprano. No es necesario irse al extranjero para trabajar si hay jóvenes que no desean hacerlo. Hay que crear. Crear y creer en lo creado. Ser original, pensar una idea, creerla y llevarla a cabo. Todos tenemos habilidades que nos caracterizan y nos hacen ser diferentes. Usémoslas. Confiemos en nosotros mismos, dejemos atrás los miedos y démosle una patada a la incertidumbre. Abramos la puerta al optimismo y a la esperanza. Como bien decía Cortázar en Rayuela: «La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose». Yo estoy de acuerdo con este razonamiento. No podemos quedarnos de brazos cruzados esperando a que esta situación se solucione, porque si dejamos nuestro futuro en manos de estos «desalmados», no obtendremos nada. Sólo silencio. Yo ya me he puesto en marcha y estoy construyendo mi propio futuro, ¿y tú? ¿Te atreves?

CARMEN PÉREZ

www.carmentraducciones.tk

baidewei (111 Posts)


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