When you install WPML and add languages, you will find the flags here to change site language.

Los espacios culturales espontáneos de Madrid

Lucila Urda (Pezarquitectos)

En Madrid en los últimos años han surgido diferentes iniciativas culturales de distinto carácter y gestión apoyadas en la reutilización de edificaciones o solares vacíos. Según su ubicación, su vínculo con las instituciones, su morfología o sus condiciones físicas concretas el grado de influencia en los barrios en los que se encuentran es más o menos intenso.

Mercado de Cebada ©Baidewei

Mercado de Cebada ©Baidewei

Una de las características comunes de Tabacalera, Esta es una plaza o el Campo de  Cebada es su origen como iniciativas populares a partir de proyectos institucionales frustrados. Su situación dentro de barrios con importante tejido asociativo y con un alto nivel de participación ciudadana ha procurado la viabilidad de los proyectos.

En el caso de Tabacalera, en el año 2007 la Gerencia de Infraestructuras y Equipamiento del Ministerio de Cultura convocó un concurso para la adaptación del edificio de Tabacalera (catalogado como Patrimonio de Interés Cultural) como Centro Nacional de Artes Visuales, tras invitar a siete equipos españoles de arquitectos de reconocido prestigio el concurso se gana en primera y segunda convocatoria en 2009 por Enrique Nieto y Fuensanta Sobejano.

El edificio había estado abandonado 10 años y se había reclamado como espacio para su utilización por los vecinos durante todo este periodo.

“El edificio de la antigua fábrica de Tabacalera, está ubicado en la calle de Embajadores 53, muy próximo a otros museos (al Museo Nacional del Prado, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo Thyssen-Bornemisza y la Casa Encendida) y cuenta con una superficie construida de 28.500 metros cuadrados, repartidos en tres plantas. Este edificio proyectado por Manuel de la Ballina se concluyó en 1790 y responde a un modelo propio de las instalaciones manufactureras del siglo XVIII, con un interior jerárquico y funcional que facilitaba la elaboración de los diversos productos monopolizados por el Estado: licores, barajas de juego, papel sellado, etc. Su interior se distribuye en torno a tres patios a los que desembocan las tres grandes puertas de acceso de su fachada principal.

Se pretendía que el nuevo centro acogiera el Museo del Cine, el Centro de Fotografía y la Imagen y una exposición permanente de piezas de arte visual -fotografía, cine, vídeo, televisión y nuevas tecnologías- producidas en España y de relevancia internacional. Su funcionamiento y gestión dependerá de la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales del Ministerio de Cultura y contará con la colaboración del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales, del Centro de la Fotografía y la Imagen y del Instituto de Creación. El CNAV también contaría con una colección permanente de cine, fotografía y nuevas tecnologías, así como con más de 23.000 piezas procedentes del Museo del Cine de la Filmoteca. También contaba con espacios públicos, salas de exposiciones temporales y permanentes, un auditorio y una biblioteca.”

Imagen del concurso cedida por el estudio Nieto-Sobejano arquitectos

El proyecto, cuyo coste ascendía a 30 millones de euros, no pudo llevarse a cabo por falta de financiación y la Dirección general de Bellas Artes propuso a la asociación cultural SCCPP liderar un proyecto artístico y cultural en el edificio. La asociación extendió el encargo a otras asociaciones de Lavapiés y aceptó la propuesta de la DGBA firmando un contrato de un año en el que se comprometían a llevar a cabo un proyecto autogestionado llamado “Centro Social Autogestionado La Tabacalera”, utilizando 9.200m2 de los 30.000 disponibles en el edificio.

Después de dos años de renovaciones de contratos se consigue un Acuerdo de Cesión que daría estabilidad al proyecto con una validez de dos años, renovables hasta un máximo de ocho años. La gestión se lleva a cabo por la Asociación Cultural de Lavapiés “CSA La Tabacalera“ de modo asambleario abriendo a cualquiera su posible participación.

LTBC es un centro social que promueve la participación y favorece la creatividad, la acción social, pensamiento crítico y difusión de ideas y trabajos para su expansión y democratización de la esfera pública.

Para poder llevar a cabo este nuevo modelo se requería:

– Total autonomía para la organización y el desarrollo de la iniciativa de aquellos que la integraban

– Una exploración de la gestión pública en términos de democracia participativa

– Promover prácticas culturales “low cost” y cultura libre

– Una metodología diferente de las prácticas clásicas de gestión cultural

– Un esfuerzo por equilibrar las diferentes escalas de expresión social y cultural.

El programa que se lleva a cabo consiste en talleres variados, desde los orientados al público infantil, mayores o inmigrantes, los relacionados con el huerto, de formación artística y cultural así como eventos cinematográficos, expositivos, musicales o deportivos.

En este momento cabría preguntarse cuál es la participación de los vecinos en el proyecto, ya que parece que el programa está más orientado a un público con intereses muy específicos y de un grupo de edad bastante acotado. La participación sigue existiendo pero inevitablemente se producen relevos, ya que es una empresa muy exigente y laboriosa y lo que se enfocaba como un espacio integrador para todas las culturas y edades tiene ahora un camino diferente.

Imagen de una de las actividades realizadas en Tabacalera en Septiembre 2013.

Al mismo tiempo que progresan las actividades en el “Centro Social Autogestionado de Tabacalera” el Ministerio de Cultura ha ido habilitando progresivamente la otra parte del edificio para su uso cómo salas de exposiciones de trabajos relacionados con las artes visuales.

Este espacio, gestionado por el Ministerio de Cultura se llama “Tabacalera, Espacio de promoción del arte” y en él se programan exposiciones de fotografía y videoarte.

El programa que desarrolla el ministerio de Cultura es totalmente independiente del Centro Social y tiene un objetivo puramente cultural. El Ministerio ha hecho una inversión mínima en las instalaciones del edificio, donde en las salas que ha habilitado ha incorporado luz y una tabiquería superpuesta a los muros originales que sirve de lienzo en blanco para la exposición de las obras.

Las salas se han ido acondicionando a medida que el tamaño de las exposiciones ha ido creciendo y en este momento ya está habilitada la mayor parte del espacio disponible.

Sala acondicionada para “Tabacalera, espacio de promoción del arte”

Resulta muy chocante la convivencia de dos programas y usuarios tan dispares en un solo edificio. Las actividades se suceden de forma simultánea ignorándose mutuamente aunque el organismo que las procura sea el mismo (el Ministerio de Cultura) y estén separadas solamente por un tabique interior del edificio.

El caso de Esta es una Plaza

Según la asociación: “El proyecto nace a partir del taller ‘Montaje de acciones urbanas’ organizado por La Casa Encendida y el grupo Urbanaccion de Madrid, con la colaboración de la asociación Esterni de Milán (1 al 5 de diciembre de 2008).

Dicho taller consistió en transformar un solar, cerrado desde hace más de 30 años (C/ Doctor Fourquet nº 24), en un espacio público abierto a todos los vecinos de Lavapiés mediante una intervención rápida y económica.

El grupo ‘Operarios del Espacio Público’ inició el taller con una serie de entrevistas a los habitantes del barrio, mediante las cuales se detectó con claridad la falta de un espacio verde en Lavapiés. Por tanto, la acción se articuló en la realización de una gran plaza verde, denominada “Esta Es Una Plaza”, donde los vecinos pudieran reunirse, hacer deporte, jugar, organizar acontecimientos culturales, cultivar verduras, intercambiar tiempo y objetos, etc.…

Contaron con un día para planificar la estrategia a seguir y conseguir materiales y otros dos para limpiar y adecuar el espacio hasta dotarlo de toda la infraestructura que habían solicitado los vecinos. Se construyó un huerto, una zona de deporte (campo de fútbol, petanca y bádminton), un mercado (trueque y banco de tiempo) y un teatro al aire libre. Y, como en todo parque que se precie, senderos, zonas verdes y de descanso, gracias a los árboles y plantas que ya crecían en el solar.

Todo esto fabricado artesanalmente, con estructuras temporales y desmontables, tratando de utilizar el material encontrado en el solar, reciclando y gestionando donaciones altruistas.

El taller concluyó con el evento de apertura de “Esta Es Una Plaza” el viernes 5 de Diciembre de 2008, a la que asistieron, no sólo vecinos, sino ciudadanos interesados en la posibilidad de continuar con proyectos similares en otros lugares. Hubo diversión para todos, los niños por fin pudieron jugar al aire libre, sin pisar cemento, se organizaron partidos simultáneos en los que se mezclaban las edades, hubo participación espontánea en la plantación del huerto, degustación de alimentos caseros, actuaciones musicales y de teatro, proyección de dibujos hechos en directo sobre los muros, música silenciosa y, sobre todo, mucha comunicación entre los asistentes”

En Junio de 2009 “Esta es una Plaza” se constituyó como asociación y consigue el documento de ocupación temporal del solar en Diciembre de 2009.

El proyecto planteó la actuación a través del desarrollo de seis áreas relacionadas: ecología, cultura, deportes, trueque, infraestructura y comunicación.

Imagen del blog ¡esta es una plaza!

En este momento se mantiene muy vivo y activo, pero al igual que en el caso de Tabacalera el público que colabora y participa es de un perfil determinado y el intercambio cultural que se proponía no tiene apenas visibilización actualmente. Las actividades didácticas y culturales son las que han adquirido un peso mayor, además de las de jardinería y mantenimiento del huerto.

El estudio sobre los espacios anteriores invita a una serie de reflexiones.

La reivindicación de espacio público en barrios de una gran compacidad ha contribuido a que los proyectos contaran con un importante apoyo vecinal. La utilización del espacio de forma autogestionada y con la intensa participación de los vecinos produce lugares y programas atípicos, más “personalizados” que contribuyen a una mayor cohesión social de los vecinos.

En el caso del Campo de Cebada la traumática demolición del Polideportivo de La Latina en agosto de 2009 produjo una fuerte reacción popular, ya que era la única dotación deportiva del distrito Centro de Madrid, que cuenta con 147.000 habitantes. Debido a la presión ciudadana el Ayuntamiento accedió a ceder el solar hasta la construcción del nuevo edificio, dotándolo de algunas infraestructuras como electricidad y agua no potable.

En este momento el solar con todos los eventos que allí acontecen se ha convertido en un lugar imprescindible para los vecinos con acceso inmediato desde la calle y con un control de entrada compartido. Ahora es un vacío de uso deportivo-cultural a pie de calle continuamente ocupado a pesar de la precariedad de sus instalaciones: poco mobiliario, muy escasa vegetación y un suelo de hormigón en estado muy deficiente.

Supercine en El Campo de Cebada.

Su programa se concreta en las asambleas semanales y se traduce en conciertos, cine de verano, diseño y mantenimiento del huerto, gestión de muros para artistas urbanos, eventos de carácter no lucrativo como encuentros culturales, espectáculos, baile, talleres dibujo y diseño, deportes (fútbol y baloncesto), jornadas formativas (Campus de la Cebada) etc.

Se pretende evitar un espacio abandonado en medio del centro de la ciudad y su objetivo se ha conseguido con creces, pero en el caso del “Campo de Cebada” la ocupación del solar tiene una caducidad muy temprana. El proyecto que ganó el concurso en 2007 se construirá próximamente con una financiación privada de una empresa que luego gestionará los diferentes usos.

El edificio que se construirá tendrá un volumen importante dejando una pequeña plaza a espaldas de la intensa vida lúdica de la Plaza de la Cebada. Albergará un espacio comercial y un polideportivo, se prevé el uso de la cubierta como un jardín público en altura.

Ahora mismo surgen importantes dudas sobre el cambio que va a suponer para el barrio la sustitución del espacio público existente ahora en el solar (de una gran flexibilidad debido a sus dimensiones y su gestión) por el espacio libre propuesto en planta baja y cubierta del nuevo edificio.

Nos preguntamos ¿de qué forma podríamos aprovechar el trabajo previo de los vecinos?, ¿es adecuada la proporción y la ubicación de los nuevos espacio libres propuestos?, ¿suplirán los nuevos usos las demandas de los vecinos?

Todas estas cuestiones se plantean siempre que los proyectos se mantienen al margen de los movimientos vecinales y no se dejan contaminar por los procesos espontáneos generados por los que habitan los lugares proyectados.

Las cuestiones que han sido formuladas a lo largo de la evolución de un espacio tan dinámico históricamente son extrapolables a reflexiones más generales.

¿Qué circunstancias propician la apropiación de espacios de propiedad municipal por parte de vecinos?

¿Es importante la recuperación de su condición de vacío histórico?

¿Es suficiente la gestión espontánea para suplir las necesidades de todos los colectivos del barrio?

¿Se convierten este tipo de espacios en un símbolo de la reivindicación ciudadana y, por tanto, trascienden la escala de barrio para adquirir un papel mucho más relevante en la ciudad?

¿Qué tipo de ciudadano se siente representado en este tipo de espacios? ¿Son plataformas de despegue para colectivos culturales incipientes?

¿Cuál es, por tanto, su impacto real en la dinámica de los barrios?

Todas estas cuestiones se quedan de momento sin contestar, la evolución en el tiempo y los cambios del estado financiero del ayuntamiento proporcionarán futuros diversos a estas iniciativas ciudadanas.

Lucila Urda  Pezarquitectos

PEZarquitectos (4 Posts)


2