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Maria José Redondo

Esta “obrera de la pintura”, como a ella le gusta definirse, nació en San Sebastián y vive en Madrid. Maria José Redondo estudió en la Escuela de San Fernando de Madrid y ha sido profesora de la Facultad de Bellas Artes. Obtuvo la Beca de paisaje de El Paular. Ha participado en numerosas exposiciones colectivas y ha montado otras tantas individuales, muchas de ellas en Madrid. Galardonada con la Tercera Medalla del Salón de Otoño (Madrid, 1957) y el Premio de Pintura J.E.N., sus paisajes reflejan la influencia del postimpresionismo y la libertad cromática del fauvismo, creando una sugerente obra colorista.

Esta entrevista tuvo lugar en su estudio, donde nos recibió y generosamente nos concedió su tiempo sin perder una amplia sonrisa: la de quien, con esfuerzo, ha conseguido dedicarse a lo que ama.

Estudiaste en una época en la que era difícil hacerlo para la mujer en España, ¿por qué te decidiste por Bellas Artes? ¿Qué profesores influyeron más en tu trayectoria?

Cuando terminé el bachillerato con 17 años yo no sabía ni que existía la Escuela de Bellas Artes. Empecé a ir al estudio de  D. Manuel Gutiérrez Navas, que fue mi maestro, el que me enseñó a dibujar, a pintar y a amar la pintura. Allí estuve unos cuatro años y es donde preparé el ingreso a la Escuela de Bellas Artes. De manera que cuando empecé en la Escuela yo ya estaba familiarizada con el oficio de dibujar y pintar.

¿Consideras que la pintura es un oficio?

Es un arte, pero el arte requiere oficio. Es un arte, es un trabajo… Es una forma de vivir, porque pintas aunque no estés pintando y amas la pintura a medida que la vas conociendo.

Durante tu formación estuviste en París, ¿qué recuerdas de aquella estancia?

Sí, esto fue allá por el año 58. Había un curso de pintura impresionista en la escuela del Louvre y estuve allí un mes y medio. Por las mañanas me recorrí todos los museos y por las tardes iba a clase. Venía conmigo una amiga y salíamos a hacer apuntes y a pintar. Fue una época maravillosa.

Olas con barandilla 73×60 tabla

 Diste clases de restauración en la Facultad de Bellas Artes, ¿cómo surgió la oportunidad y qué tal fue la experiencia?

Cuando yo estudié, los cinco años servían para adquirir el título de pintor o escultor; la restauración era una especialidad. Una amiga y compañera de curso que ya era profesora de restauración me sugirió la idea y así empecé. Entre los años 1971 y 1974 me formé en la especialidad y muy pronto empecé a colaborar como ayudante hasta que conseguí ser profesora, labor que duró trece años en total. La restauración me apasionó tanto que llegué hasta el punto de ver todos los cuadros y museos desde esta perspectiva. Así que llegó un momento en el que sentí como una especie de alarma porque yo no tenía tiempo ni disposición mental para pintar; la actividad docente me absorbía por completo.

¿A qué te refieres cuando dices que sentiste una alarma?

A que yo me siento pintora. Fue una decisión difícil que tomé después de un largo proceso de meditación. Figúrate: ¡abandonar la carrera docente y académica y volver a la pintura! Esto fue en el año 84 y en el 86 hice mi primera exposición. Fue como empezar desde el principio porque la restauración supuso un largo paréntesis en el que además me dediqué a mis cinco hijos. Pero fue una decisión de la que no me arrepiento.

¿Qué técnicas empleas?

Siempre he preferido el óleo, hasta hace tres o cuatro años. A partir de ahí empecé a usar el acrílico por necesidad, ya que la técnica del óleo me afecta a los bronquios y me tengo que proteger porque los tengo delicados. También he hecho murales de cerámica y algunas acuarelas. Pero el óleo es con lo que más he trabajado.

Laguna verde Lanzarote 2003 100×81 oleo sobre lienzo

 

 ¿Qué pintores te han influido más y cuáles son tus favoritos?

Sobre todo, los impresionistas y los pre y postimpresionistas. Monet, Cezanne, Toulouse-Lautrec, Van Gogh, etc. También algunos abstractos, como Kandinsky,  me gustan mucho. Entre los españoles, Pinazo y los de la Escuela de Madrid, sobre todo Benjamín Palencia, pero también Vázquez Díaz, Menchu Gal, Redondela… muchos. Por otro lado, todos los pintores tienen sus épocas y a mí me gustan los pintores en su madurez.

Hablando de épocas, háblanos de tu evolución como pintora.

Cuando retomé la dedicación a la pintura tuve que empezar desde el principio, volver a familiarizarme con el oficio de dibujar y pintar. Luego ya me fui soltando y dejando vía libre de expresión a lo mío, que como he dicho bebe del impresionismo y de la Escuela de Madrid. De esa libertad creativa salieron las tierras y los otoños. Algunos de mis últimos cuadros son olas y me costó mucho conseguir que salpicaran. Si me preguntas cómo pinto te contesto que como puedo. Ahora mismo no le doy demasiada importancia al espacio o a la perspectiva, sino al color.

Además de las colectivas, has hecho nueve exposiciones individuales.

Es un esfuerzo inmenso, agotador. Hay que imponerse una disciplina de trabajo, pero tener una exposición en mente es un estímulo para pintar. Además está la satisfacción de ver tus cuadros expuestos en una sala.

Estudio de Maria José Redondo

¿Qué consejo le darías a quienes empiezan ahora?

Que aprendan a dibujar y a pintar, que siempre vayan con una libreta y un lápiz para hacer apuntes o que pinten con la mente. Que la máquina de fotos la dejen para el final.

 

Más información sobre la pintora en su web:  mariajoseredondo.com

 

 

 

 

I. Alabanda (14 Posts)


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