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Ni contigo ni sin ti

Si el mes pasado os hablaba sobre las grandes rivalidades de la historia del cine, la llegada de la primavera es un buen momento, para hablar de amor. Pero no, no se trata de ese amor empalagoso con Kenny G sonando de fondo y parejas con manos entrelazadas avanzando hacia una puesta de sol, etc. No, aquí os hablaré de películas que tratan sobre amores complicados, amores ocultos, amores que se fueron, amores que matan, amores que mueren. En resumen: sobre amores y desamores.

En el fondo, es lo que decía Emilio José en su canción:

Ni contigo ni sin ti

Tienen mis males remedio

Contigo porque me matas

Sin ti porque yo me muero

Revolutionary road (Sam Mendes – 2008)

En 1961, Richard Yates, uno de los grandes narradores estadounidenses del siglo XX, escribió Revolutionary road, una novela maravillosa que con el trasfondo de una historia de amor narraba el american way of life de los años 50 de una forma magistral. Fue un escritor reverenciado por la crítica y sus colegas pero cayó en el olvido hasta que a su muerte escritores como Raymond Carver reivindicaron su legado y le llevaron a obtener el reconocimiento que merecía. A ese reconocimiento póstumo se sumó el director británico Sam Mendes al llevar la adaptación de esa novela a la gran pantalla en 2008. Para ello, apostó sobre seguro y eligió para encarnar a la pareja protagonista la misma que ya había triunfado con Titanic: su esposa Kate Winslet y Leonardo Di Caprio. La película narra la caída en la rutina de Frank y April, una pareja aparentemente perfecta, pero que entierran sus sueños bajo la estabilidad y ficticia felicidad que les proporciona su matrimonio. En ese punto deben plantearse si seguir juntos con su vida mediocre o si deben luchar por conseguir sus sueños aunque eso les cueste su relación. ¿Mi opinión? Peliculón. Para comentarios más sesudos me quedo la crítica del gran Carlos Boyero para El País: “El esfuerzo de este matrimonio está descrito con sensibilidad y hondura, piedad y capacidad de conmoción. Excelente DiCaprio y una Kate Winslet que está más allá del elogio”.

 

 

(500) Days of Summer (Mark Webb – 2009)

La ración de comedia romántica en esta lista viene representada por esta deliciosa película que no me cansaré de recomendar a todo el que quiera escucharme. Divertida, cínica, fresca, inteligente… Nada que ver con las sensibleras comedias románticas “Sandra Bullock style” con que las productoras americanas nos azotan periódicamente. Esta joya indie narra de forma muy original, a través de retazos de historias y flashbacks, la historia de amor-desamor, de 500 días, entre una pareja atípica: Tom, un joven arquitecto que se gana la vida redactando tarjetas de felicitación y Summer, su encantadora compañera de trabajo. Frank cree en el AMOR con máyusculas, ese que impregna las flechas de Cupido y que te hechiza para toda la vida; Summer opina todo lo contrario, pero ambos quieren ver la relación desde su particular punto de vista y creen que están consiguiendo lo que se han propuesto. Grandes actuaciones de la pareja protagonista, con un Joseph Gordon-Levitt que se graduó con honores como protagonista en la gran pantalla y la presentación de una Zooey Deschanel que en cada fotograma nos hace identificarnos con Tom y enamorarnos locamente de una Summer que lo tiene todo (es preciosa, tierna, divertida, inteligente…). La banda sonora va a tono con la película y se integra perfectamente en su argumento, con especial protagonismo para esos Smiths a los que Summer adora. El único pero es la lamentable adaptación del título, que en nuestro país se convirtió en (500) Días juntos. Lamentable, porque pierde toda la gracia del original en que se juega con el significado de Summer y summer (verano) y de ahí el paréntesis inicial que en castellano no tiene ningún sentido.

 

 

Alta fidelidad (High Fidelity, Stephen Frears – 2000)

Los que me seguís ya conocéis mi devoción absoluta sobre esta película. El título no es más que un homenaje a la novela homónima de Nick Hornby, llevada al cine, de forma magistral por Stephen Frears. La película se centra en la crisis existencial que sufre el dueño de una tienda de discos de Chicago (Rob Gordon), cuando le deja su novia Laura lo que le hace cometer una por una la mayoría de estupideces que hacemos los hombres en situaciones similares. Una espectacular banda sonora va conduciendo la trama a través de las neuras de Rob, su relación con sus dependientes, sus exnovias…todo ello filmado como una serie de monólogos de Rob dirigidos al espectador, que presentan cada una de las escenas. Esto te hace sentirte el colega, cómplice y confidente del protagonista. Impresionantes las actuaciones de John Cusack haciendo de Rob y, sobre todo, de un Jack Black que, desde la trastienda, se hace imprescindible en la película, explotando al máximo sus virtudes histriónicas y musicales. Muy destacable también todo el elenco de secundarios de lujo (Catherine Zeta Jones, Tim Robbins, Lisa Bonet…). Pero lo que hace a esta película realmente especial, es la banda sonora a la que antes me refería, que incluye 58 temazos y que no solo actúa como envoltorio, sino que se convierte en parte esencial de la trama (incluso Bruce Springsteen se aparece al protagonista para darle consejos sobre qué hacer con su vida). Para quienes queráis saber más sobre esta banda sonora, aquí os dejo otro artículo mío sobre ella.

 

 

Crueldad intolerable (Intolerable Cruelty, Joel y Ethan Coen – 2003)

Inteligente, divertida y desgarradoramente sincera. Cuando los hermanos Coen meten su bisturí en las relaciones de pareja, debemos estar preparados para lo que pueda salir de ahí y en este caso es una ácida comedia sobre la cara oscura del amor, en la que este solo es una fina capa que maquilla un sustrato de codicia e interés. Crueldad intolerable narra la historia de Miles Massey, un cínico y exitoso abogado divorcista, encarnado por un muy solvente George Clooney y Marilyn Rexroth una “consorte profesional” interpretada magistralmente por una, como siempre, preciosa Catherine Zeta Jones.  Marilyn se dedica a casarse con millonarios y a divorciarse sacándoles todo lo que puede; Miles por su parte es experto en redactar acuerdos prematrimoniales perfectos (el famoso “acuerdo Massey”) que son la única defensa que tienen esos millonarios frente a sus futuras esposas. Miles y Marilyn están hastiados de sus respectivas vidas de éxito y triunfo y cuando se conocen se plantean si tras esa fachada de interés puede existir el amor. El excelente trabajo actoral, con unos secundarios que arropan magníficamente a la pareja protagonista y la magnífica dirección, hacen de Crueldad intolerable una estupenda película.

 

 

El apartamento (The Apartment, Billy Wilder – 1960)

Billy Wilder, Jack Lemmon, Shirley MacLaine, varios premios Oscar, BAFTA, Golden Globes… y muchas otras razones hacen que esta sea una de las películas que todos los amantes al cine deberían ver, al menos, una vez en su vida. El amor en este caso trata de abrirse camino entre una maraña de miserias humanas. Baxter un gris oficinista, que vive solo,  presta su apartamento a sus superiores, como casa de citas, con el ánimo de caerles en gracia y poder progresar en su oficina. Todo va bien hasta que se enamora perdidamente de Fran, la ascensorista de la empresa, que resulta ser la amante de uno de sus jefes (magistral también el trabajo de Fred MacMurray) y, a la sazón, una de las usuarias del pisito. El Apartamento es una comedia, pero más que ácida como algunas de las que hemos comentado en este artículo, es simplemente amarga. Wilder nos recuerda que, incluso, dos personajes tan buenos, buenísimos como Fran y Baxter, que con su idealismo, parece que no tienen sitio en un mundo egoísta, tienen un lado oscuro y, en el fondo, se mueven por esas motivaciones, aparentemente tan alejadas de su carácter (él, por un ascenso y un reconocimiento en la oficina del que carece, y ella, buscando que su amante deje a su esposa —desengáñate, querida,  nunca lo hacen—). En resumen, una obra maestra total y absoluta.

 

 

Brokeback Mountain (Ang Lee – 2005)

Si hablamos de amores complicados, ocultos y atormentados, no podemos olvidarnos de esta atípica película. Porque si una cinta de amor homosexual ya supone afrontar historias complicadas, normalmente con un trasfondo de tabues, rechazo social e insatisfacción, llevar esa historia a un país tan conservador como Estados Unidos y situar como protagonistas de la misma a los arquetipos de los machos mas machos de todo el Universo es algo verdaderamente reseñable.  La película está basada en un relato corto de Annie Proulx publicado en la revista The New Yorker y narra la historia de amor entre dos cowboys de Wyoming a lo largo de 20 años. Jack y Ennis son dos vaqueros cuyas aspiraciones en la vida son las de cualquier joven de su entorno: encontrar un trabajo fijo, casarse y formar una familia. Pero el amor se cruza en sus vidas y deben luchar entre elegir el camino marcado por los convencionalismos sociales y la dura realidad de los sentimientos que sienten el uno por el otro, algo inviable en la sociedad en la que viven. Excelentes las interpretaciones de la pareja protagonista—el malogrado Heath Ledger y Jake Gyllenhaal— así como las de sus respectivas esposas en la ficción —Michelle Williams y Anne Hathaway— y del siempre solvente Randy Quaid. Tras las cámaras, el multioscarizado y versátil director taiwanés Ang Lee, que basándose en su impecable técnica y sensibilidad, lo mismo sirve para un roto que para un descosido, es capaz de hacer buen cine con cualquier tema. Valgan como ejemplo, además de la que nos ocupa, joyas como La vida de Pi, Sentido y Sensibilidad, Tigre y Dragón o Comer, beber, amar.

 

 

Persiguiendo a Amy (Chasing Amy, Kevin Smith – 1997)

Y para finalizar, ya que hemos sacado el tema de los amores complicados, de los desamores y de la homosexualidad, la mejor forma de hacerlo es con Persiguiendo a Amy un film maravilloso de Kevin Smith uno de mis directores favoritos (pese a sus idas de olla). Si Smith se caracteriza por su espíritu gamberro, en esta ocasión abrió la caja de las herramientas y sacó la sensibilidad y toda su madurez como realizador para narrar varias historias de amor en una sola (sin perder sus constantes y habituales referencias sexuales y escatológicas, que son el sello de la marca) . Sí, porque la historia principal narra el enamoramiento de Holden McNeil, un dibujante de cómics por una bella, inteligente y deliciosa colega Alyssa Jones, que solo tiene un defecto…es lesbiana. Pero esa no es la única historia de amor de la película, pues Holden mantiene una ferrea amistad con su otra mitad creativa y amigo de la infancia Banky Edwards (su entintador…¡por favor no le digáis que calca!). Smith narra con ingenio, maestría, honestidad y su habitual tono descarnado, el ir y venir de esas dos relaciones en un trío atípico que desde el principio deseamos que funcione, pero que todos vemos que va a terminar en siniestro total. Divertidos, convincentes y magníficos dos habituales de la casa como Joey Lauren Adams en el papel de Alyssa (si queréis saber quién es Amy tendréis que ver la peli) y Jason Lee bordando el papel de Banky. Mención aparte para el protagonista, encarnado por Ben “cara de piedra” Affleck, que bueno, pues eso, en su línea, aunque debo reconocer en que es una de las películas en las que más me ha gustado y más expresivo se ha mostrado. No faltan tampoco los otros imprescindibles en el universo de Smith como son Jay y Silent Bob y las continuas referencias a New Jersey y a personajes y situaciones de otras películas del director como Clercks y Mallrats.

 

 

Y hasta aquí hemos llegado con las historias de amores y desamores. Parece que, como decía el Marques de Sade: “En el amor, todas las cumbres son borrascosas”. ¿Qué opináis vosotros?

 

 

 

Ángel Cuesta (20 Posts)


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