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Publicistas en alimentación: limpiadores de imagen

Según el diccionario de la RAE, la publicidad puede definirse como la “divulgación de noticias o anuncios de carácter comercial para atraer a posibles compradores, espectadores, usuarios, etc”. A la definición oficial podríamos añadirle la siguiente coletilla “…mediante el uso sofisticado de la manipulación emocional de las personas, creando un vínculo emocional entre el producto en cuestión y los potenciales compradores”. Los anuncios de coches tienen una muy buena publicidad, pero algunos otros relacionados con la alimentación, no se quedan atrás.

¿Qué tendrán esos anuncios publicitarios que hacen apetecibles los productos menos saludables? Es cierto que la grasa de los alimentos ayuda a dar palatabilidad a los mismos, en términos de la calle podríamos decir que hace que sean más sabrosos y más apetecibles, pero que estén buenos no quieren decir que sean buenos. Tienen buenos publicistas, de eso no hay duda. Yo, sin ir más lejos, casi “pico”. No hace mucho, vi el famoso anuncio de Coca-Cola, sí sí, el de….¿Y si nos levantamos? No me podéis negar que es bastante creíble. Hace pensar que de verdad se preocupan por nuestra salud y que están ayudando a disminuir el índice de obesidad en el mundo. Y en realidad es cierto. Esta empresa en concreto cuenta desde hace un tiempo con un departamento que se encarga de promover hábitos de vida saludables pero… ¿A qué precio? Más adelante lo veremos.

coca cola las sillas

Fotograma del anuncio “Las sillas” de Coca-Cola

La realidad es que en 2013, el porcentaje en obesidad y sobrepeso, según la OMS (Organización Mundial de la Salud), es abrumador: En el mundo mil millones de adultos tienen sobrepeso y más de 300 millones padecen obesidad, aproximadamente tenemos unos 45 millones de niños con sobrepeso, siendo España el segundo país de la Unión Europea el que más niños obesos tiene con un 16,1% aproximadamente.

El dato es alarmante y más aún cuando se trata de una enfermedad que se podría evitar. Por seguir con el tema de las bebidas, diversas noticias han salido hace poco a la luz sobre estudios que se han realizado en los que se concluye que el consumo de una lata de bebida gaseosa al día aumenta considerablemente las posibilidades de padecer diabetes tipo 2. Y no sólo diabetes. Mientras los anuncios en general te venden felicidad, familia, amigos, popularidad y diversión, no te cuentan que a demás de la diabetes, la mitad de los hombres con diabetes sufre disfunción eréctil, la diabetes causa 60.000 amputaciones al año y además una bebida azucarada al día aumenta el riesgo de obesidad en niños en un 60%. Este espectacular anuncio lanzado por The Center for Science in the Public Interest (CSPI) de EEUU lo resume gráficamente a la perfección. Os invito a que lo veáis, no tiene desperdicio. Pero claro… ¿Quién no es feliz tomándose una de estas bebidas como su publicidad nos hace creer?

 

Ahora, para lavarse un poco la conciencia, nos están intentando hacer creer que la Coca-Cola zero sabe igual que la normal mediante el anuncio del avión. Pues oye, yo casi me lo creo, pero la realidad es que no es así.

Que conste que no tengo nada en contra de esta compañía y que yo sin ir más lejos consumo fanta zero y coca-cola light en contadas ocasiones y que creo que es una de las empresas que más invierte en publicidad. Sus anuncios me fascinan. No sólo es la empresa Coca-cola, hablamos de ella precisamente porque para bien o para mal puede publicitarse, y lo hace bastante bien. Es la empresa de referencia de bebidas carbonatadas azucaradas, pero no la única. Existen un gran número de cadenas y empresas dedicadas a la alimentación cuyos anuncios están muy presentes en nuestras vidas como el precioso anuncio de McDonals, Cuenta conmigo, entre otros.

 

Si observamos detenidamente y de manera crítica, nos daremos cuenta que en la mayor parte de estos anuncios intervienen niños y adolescentes. ¿Por qué? Porque precisamente ellos están en la edad de ser “manipulados”. Son potenciales consumidores y futuros “adictos” a determinados productos. Lo de la adicción no me lo he sacado de la manga. Ya hay estudios que relacionan el consumo de grasas saturadas (presentes en todos la comida denominada fast-food, así como en chocolates, dulces, bollería, etc) con un comportamiento adictivo similar al del consumo de marihuana. Este tipo de comida puede llegar a crear cierta dependencia y más aún cuando no se conocen los impactos negativos que producen sobre nuestra salud. Por todo ello diversas cadenas promocionan sus menús a precios bajos como es el caso del Burger king (hamburguesa a un euro) o slogans tales como “Lo importante no es que vengas, es que vuelvas”. Bonito anuncio ¿verdad?

¿Cómo proteger al consumidor ante esta agresiva y buenísima publicidad que nos “lava el cerebro” sin que nos demos cuenta?

En algunos países como Dinamarca y Hungría ya se ha establecido la subida de impuestos a la comida basura denominándola “Tasa grasa”. Y es que no es para menos. Igual que el tabaco se conoce que es nocivo para la salud y se ha disparado el precio de venta, así debería de suceder con aquellos alimentos que son prácticamente iguales de nocivos para nuestra salud y cuyas enfermedades asociadas a su consumo acaban saliéndonos tan caras. En España aún no se ha estipulado, pero espero que con el tiempo se rebaje el precio de productos saludables con la consecuente subida de aquellos alimentos que no lo son.

Lo que sí se ha hecho en nuestro país, en cuanto a publicidad se refiere, en 2005 se lanzó el código PAOS (Código de corregulación de la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a menores, prevención de la obesidad y salud) pero mi pregunta es: ¿En qué ha cambiado la publicidad desde entonces? Según mis observaciones los niños de los anuncios que antes se tomaban el las meriendas hipercalóricas en un parque sentados en un banco, ahora lo hacen con una tabla de skate, pero se los siguen tomando, por poner un ejemplo de tantos. Además de todo esto, se ha procurado que personajes famosos no salgan en los anuncios publicitando alimentos poco saludables, puesto que pueden influir e influyen en el comportamiento de consumo de los niños y adolescentes, generalmente a peor. Sin ir más lejos al mejor futbolista del mundo Lionel Messi, le tuvieron que modificar completamente la dieta que llevaba, rica en carnes rojas, refrescos azucarados (ricos en hidratos de carbono simples) y pizza debido a que le provocaba acidez estomacal, disminución de potasio en sangre, atrofia muscular, disminución de la masa muscular y debilitamiento. Le prohibieron el consumo de refrescos azucarados y le introdujeron en el mundo del pescado, las frutas y las verduras, las cuales había probado poco. ¿Y luego anuncia Pepsi junto con otros futbolistas? Esto mismo es lo que se pretende erradicar ya que genera confusión entre la población más joven.

messi pepsi anuncio obesidad azucar

 

Además de todo lo anterior, en julio de 2011 se aprobó la Ley 17/2011 de seguridad alimentaria y nutrición en la que claramente se especificaba que:

Solo se permitirá la utilización de avales de asociaciones, corporaciones, fundaciones o instituciones, relacionadas con la salud y la nutrición en la publicidad o promoción directa o indirecta de alimentos, cuando:

a) Se trate de organizaciones sin ánimo de lucro (la mayoría NO lo son).

b) Se comprometan, por escrito, a utilizar los recursos económicos, obtenidos con esta colaboración en actividades que favorezcan la salud, a través de la investigación, desarrollo y divulgación especializada en el ámbito de la nutrición y la salud. Volvemos a lo mismo, una de cal y una de arena o lo que es lo mismo, hipocresía en su estado máximo la cual conocen muy bien las compañías que se exponen en este artículo.

En el presente año, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) junto con la Fundación Alimentum han lanzado un plan de fomento de hábitos de vida saludables en la población española llamado PLAN HAVISA. Este plan pretende disminuir el índice de obesidad mediante mensajes de estilo de vida saludables en los anuncios publicitarios de alimentos. El problema es que primero, a penas se ven porque las letras suelen ser pequeñas y/o pasan demasiado rápido y lo segundo, a los niños ni les llama la atención ni les importa leer lo que dicen en los anuncios. Si ven chocolate y les gusta el chocolate, pensarán en que quieren chocolate y no en que tienen que llevar una dieta equilibrada y realizar actividad física a diario.

Algunos de los ejemplos más llamativos que reflejan esta iniciativa son los anuncios de Actimel. Si os fijáis en el segundo 18 de este vídeo , veréis fugazmente “Actimel con L. Casei Danone, contiene vitaminas B6 y D que ayudan al correcto del sistema inmunitario, dentro de una dieta equilibrada y un estilo de vida saludable”.

 

 

Las empresas no van a dejar de ganar dinero por mejorar la salud de la población, es más si aún hoy, tal y como están las cosas, siguen ahí, es porque se lo permiten y porque a la gente les gusta. Si un menú típico de las cadenas de comida rápida costara 15 euros en vez de 7, a lo mejor empezaríamos a pensar en no consumirla.

Creo firmemente que es un poco hipócrita el intentar vendernos alimentos llamémoslos “insanos” y a la vez machacarnos con que tenemos que llevar un estilo de vida saludable. ¿No sería más fácil enseñar a comer bien? En definitiva, intención por intentar mejorar la situación parece que no falta, pero en mi opinión la acción es lo que está fallando.

Para terminar mando un aplauso a toda la gente que se dedica a la publicidad porque son capaces de llegar al corazón de las personas. Mi pregunta es: ¿llegarán también los slogan saludables?

 

 

 

 

baidewei (111 Posts)


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