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Recuperar el espacio público

Mamá, me bajo a la calle a jugar.

¿Se oye esto hoy en día? Nos gustaría reflexionar sobre el cambio progresivo en el uso del espacio público así como el deterioro del concepto de “lo público” en el imaginario colectivo.

La falta de apego por lo público y como consecuencia por el espacio público de nuestras ciudades tiene sus raíces en la pérdida de memoria colectiva progresiva que se ha ido produciendo a lo largo de los siglos xx y xxi en paralelo a la evolución física de las grandes ciudades. La pérdida de identidad como vecinos “de barrio” es un hecho, sobre todo en las generaciones  más jóvenes, más ligadas al espacio laboral que al residencial. La organización de la vida cada vez más funcional por falta de tiempo provoca el abandono de los espacios “de proximidad” de nuestras casas, en muchos casos porque están deshabitados.

El modelo de vida ligado al coche no necesita el espacio público en la vida cotidiana, sólo en los momentos de ocio. La evolución del parque residencial hacia una estructura cada vez más cerrada en la que los espacios de relación se reducen a los espacios privados de parcela, produce que nuestras calles y plazas estén vacías. Hoy en día el uso del espacio público tiende hacia su privatización, el alquiler del espacio público en favor de empresas privadas para publicidad u hostelería es una práctica habitual en las ciudades (españolas). La medida de valor de las cosas desde el punto de vista económico parece ser la política que rige los ayuntamientos actuales.

Actualmente, en Madrid, la regulación del uso del espacio público se recoge en la Ordenanza Municipal del Uso de Terrazas y Veladores que asigna una tasa a los locales con terraza en función de su localización. La Plaza de Santa Ana, el único espacio público de cierta dimensión en el barrio de Las Letras de Madrid está ocupado en un 70% por terrazas de hostelería dejando el resto del espacio para dos minúsculos parques infantiles y suelo pavimentado con 6 bancos individuales para todos los usuarios del barrio. La recaudación anual es de unos 90.000 euros a favor del ayuntamiento, cantidad ridícula si la comparamos con el presupuesto anual del mismo, sobre todo teniendo en cuenta la pérdida de espacio público de los ciudadanos. Este ejemplo sirve para ilustrar sobre la tendencia de las políticas municipales que, en muchos casos, ven una oportunidad lucrativa en el uso del espacio que, en realidad, es de todos.

En paralelo a esta situación y, más ahora, en el contexto de crisis actual y tras muchos años construyendo objetos culturales ensimismados, ha proliferado el activismo ciudadano vinculado con la reivindicación del uso de espacio público para fines sociales impulsado por proyectos participativos.  

Sin embargo la recuperación de calles y plazas como espacios de convivencia de todo tipo de personas es una de las mayores preocupaciones de una nueva corriente de colectivos, muchos de ellos arquitectos, que piensan que la vida urbana sólo es posible a través de iniciativas vecinales.

Experiencias de participación ciudadana en Madrid

Vamos a contar varios proyectos de espacios públicos en Madrid que han sido posibles gracias a la participación ciudadana. Todos tienen en común haber recuperado para la ciudad un espacio público que ya existía pero que no era utilizado por los ciudadanos y todo ello con pocos medios y mucho esfuerzo.

El campo de Cebada

El campo de cebada  surge tras derribarse un polideportivo de barrio, llegar la crisis y quedarse parada la construcción de uno nuevo.  Los vecinos del barrio, ante la opción de tener durante años un solar baldío, se organizaron para pedir al ayuntamiento el uso y disfrute del “nuevo solar”. Hoy es un espacio para todos, lleno de vida con todo tipo de actividades culturales, deportivas, artísticas, agrícolas. Se gestiona como una comunidad de vecinos con reuniones semanales donde se decide el calendario de actividades y otros temas logísticos.

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Campo de la Cebada © Archivo PEZarquitectos

 

¡Esta es una PLAZA!

 ¡Esta es una PLAZA! es un nuevo espacio público en Lavapiés en un solar abandonado y en desuso desde hacía más de 30 años. Gracias a vecinos e interesados en 2009 se logra una cesión temporal del solar por parte del ayuntamiento. Lugar alternativo de encuentro, ocio y socialización, jardín comunitario y huerto ecológico, se ha convertido en un punto de referencia del barrio.

plaza intervención pez arquitectos

¡Ésta es una PLAZA! © Archivo Ésta es una plaza

 

Aliseda 18

 Aliseda 18   es un huerto urbano en un espacio “interbloques” en la primera periferia de Madrid, nace gracias a la colaboración entre la asociación vecinal del barrio y un grupo de investigación de la universidad Francisco de Vitoria. Una pintura mural, la  ejecución de mobiliario lúdico y la plantación de un huerto realizada con la participación de distintos colectivos actúa como elemento vertebrador y unificador del espacio transformando un espacio degradado en un nuevo espacio urbano con identidad para el barrio

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© Archivo Aliseda 18

 

Autobarrios

Autobarrios es una iniciativa del colectivo Basurama que pretende estimular a los vecinos de un barrio para que a través de iniciativas urbanas se creen nexos de unión, autonomía y nuevas relaciones en la comunidad. Centra la participación con los jóvenes adolescentes, un colectivo problemático en este momento proponiendo participar con ellos en procesos de autoconstrucción para la reactivación de espacios inutilizados en lugares sugerentes y de nuevo uso. En San Cristóbal de los Ángeles, un barrio del Sur de Madrid, se ha puesto en marcha el proyecto.

 

colectivo basurama autobarrios sancristobal

© Archivo Basurama

 

Taller Tabernillas

Taller Tabernillas es una iniciativa del AMPA de un colegio público del centro de Madrid para eliminar tres plazas de aparcamiento en el entorno inmediato a la salida del colegio dentro del programa del ayuntamiento “Madrid a pie, camino seguro al cole”. Se organizó un Taller participativo para la construcción de tres jardineras banco y una barrera móvil con el objeto de recuperar la calle y hacerla más segura, favoreciendo la autonomía infantil y fomentando una sensibilización desde la infancia al concepto de lo público

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Tabernillas © Archivo PEZarquitectos

Estos son sólo unos pocos ejemplos de las muchísimas iniciativas ciudadanas de todo tipo y origen que están surgiendo últimamente en muchas de nuestras ciudades. Muchas de ellas con apoyo de la administración pública que ha visto reducir su presupuesto y al no poder afrontar proyectos urbanos de envergadura sin privatizar parte de su patrimonio, se beneficia de estas iniciativas low-cost que se basan en el trabajo voluntario y desinteresado de muchos colectivos.

Se acabó el tiempo de “la mesa puesta”, hay que tener conciencia de nuestro espacio público y educar desde la infancia en el respeto, reivindicando de nuevo “la calle” y los espacios de convivencia. Si éstos se crean desde las iniciativas ciudadanas el consenso y la apropiación será mayor. Es necesario crear puentes entre las administraciones y la ciudadanía, ya hay debates y foros donde empieza a sentirse que la ciudad somos todos y que todos participamos en lo público.

Debemos conseguir que “la casa y la calle” estén al mismo nivel, para que los niños bajen a jugar felices.

 

Lucila Urda y Patricia Leal (PEZarquitectos)

PEZarquitectos (4 Posts)


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