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Xabier Bande

Cuando conoces las obra de Xabier las emociones  no pasan desapercibidas,  preguntas  y sensaciones se instalan en tu interior  y es que su fotografía es una mezcla de dureza y ternura, en su obra confluyen elementos tan rivales como la naturaleza, el acero…, y los acomoda de tal manera que consigue una unión casi mística, un baile de emociones que se dirigen irremediablemente a un mismo  lugar.

En sus bodegones y paisajes encontramos una fuerza capaz de expresar diferentes desenlaces en una simple mirada.

Xabier es un fotógrafo claramente constructivo, inquietante en su exposición, y analítico en sus formas.

La influencia musical y su aportación al mundo audiovisual con cortometrajes como, infraganti hacen de Xabier un artista polifacético.

Puedes contarnos tu trayectoria , profesional dentro del mundo audio visual, y fotográfico.

Considero que mi trayectoria ha sido un deambular en paralelo por un mundo artístico del que creo no haber formado nunca, verdaderamente parte, con puntuales momentos de confluencia.

Un tránsito cuyo único objetivo ha sido dar forma a mis emociones e intereses, utilizando para ello diversas herramientas como la fotografía, la joyería, los guiones o los audiovisuales, los cuáles me han servido según los momentos, de vehículos de expresión.

En ese deambular me he encontrado con frecuencia con mucho tendero, y puntualmente  con gente verdaderamente excepcional, como Antonio Cabello (Arte fotográfico) o Pedro Loebe (Factoría del Guión) que han significado la consolidación a nivel externo de lo que a nivel interno había tenido siempre claro.

¿Cuales son tus referentes?

De manera consciente al menos, creo no haber tenido nunca referentes claros, me gustan puntualmente cosas de distinta gente, pero nunca he coleccionado artistas o directores de cine predilectos.

Podría decirse que se conjugan por una parte la pretensión consciente de viajar ligero de equipaje en la experiencia de la creación, y por otra parte la dictadura involuntaria de una memoria caótica que deja en el olvido gran parte de lo vivido y aprendido.

Si tuviera que citar a alguien en este momento, (en otro posiblemente citaría otros) comenzaría por Gustav Klint por su cromatismo en su acepción musical, con el que a través de las notas alteradas resalta su expresividad y su acentuada sensualidad. Y para utilizar la cita de Schiller que Klint recoge en su obra “Nuda Veritas”: Si no puedes agradar a todos con tus méritos y tu arte, agrada a pocos. Agradar a muchos es malo”. Llevado al extremo, yo lo cambiaría por “Mientras el proceso y el resultado de tu obra,  te agraden a ti mismo, el resto es superfluo”. Esto no quita que cuando tu obra le gusta a la gente que te interesa, eso sea motivador.

Continuaría, por Tracy Holland, cuya obra me fascina, para acabar con Lars Von Triers, que en algunos momentos me ha llegado de manera especial.

Como definirías tu estilo

Creo que a pesar de lo heterogéneo de mi producción, sí existen elementos comunes que configurarían un estilo propio.

Hace años, Antonio Cabello, director de Arte Fotográfico, me dijo que no podía publicarme unas fotos porque cada una parecía de un autor diferente y esto dificultaba su publicación por no ser lo habitual.

Lo que en ese momento constituyó un impedimento material, para mi significó un elogio, ya que nunca me he sentido a gusto encorsetado en ámbitos o temáticas de la creación cerrados.  Como el propio Antonio Cabello explicaba, si se analizaba mi obra en profundidad, se encontraban esos elementos definitorios, que yo resumiría con el título de una de mis exposiciones, “Mistura de Mel e Ferro”,  que tomé de la letra de una canción de  “Fuxan os Ventos”.

Nunca me ha interesado demasiado definir mi obra, y seguro que habrá críticos mejor preparados que lo harían mucho mejor que yo.

¿Piensas en las texturas como tu señal de identidad?

Mi obra nace de las ideas (cuatro cosas básicas que me interesan especialmente) y se desarrolla de la mano de las formas y texturas, en un equilibrio, en el que unas veces las texturas prevalecen, como en “Phenix” o “Lume de Seu” y otras en las que se supeditan a las ideas como en “Pescadores de Hombres” o  en “Cuadro 1, Muerte”.

 ¿Te interesa mas la técnica o te inclinas por la investigación?

Absolutamente por la investigación, o más bien la experimentación, con la que vas configurando y moldeando tu obra en un camino abierto del que desconoces su final.

La técnica, como herramienta fundamental en esa experiencia, es algo que siempre he despreciado, por concepto pero también por incapacidad, y cuya carencia se convierte en un lastre, un hándicap que dificulta,  pero a la vez hace más interesante, ese camino.

 

Los bodegones inspiran paisajes incluso bucólicos, ¿te consideras así?

Si, a veces pueden llegar a ser bucólicos, pero depende del momento, en ocasiones la naturaleza muestra su fuerza destructiva como en “Apocalipsis” o “Viento del Sur”, mientras que en otras, tanto textos como imágenes “Privación”, “Dogma” o “Sedientos”, pueden mostrar una visión mas cáustica o corrosiva.

Y por otro lado no me considero exactamente bucólico ya que siendo muy racional me dejo llevar por las emociones de una manera consciente con lo que, dependiendo de las circunstancias, mi carácter puede variar  dentro de unos márgenes, pero siempre con una actitud de fondo curiosa e ilusionada.

Además de la fotografía, sabemos que haces cortos, cuéntanos como empezaste…  ¿Fue un proceso o algo espontáneo?.

Mi interés por los guiones viene de muy atrás, y tras mi paso por la Factoría del Guión ese interés se materializó en varios guiones y en la participación en  rodajes hasta que junto a Kiko Lunardon,  Marta Parreño y J Carlos Moreno realice mi primer corto “Corazón tv” . Como la experiencia fue muy positiva, el siguiente paso fue codirigir junto a Kiko Lunardon  “Infraganti”, acabando por dirigir en solitario mi último corto “Loca María” (en proceso de postproducción).

El paso de codirigir entre cuatro, luego entre dos, para acabar dirigiendo en solitario, ha sido algo circunstancial, pero que ha supuesto tanto a nivel humano como profesional una experiencia enriquecedora.  En un futuro me encantaría volver a codirigir porque significa un proceso de confluencia de ideas y decisiones, por una parte muy difícil y en el que a veces tienes que renunciar a aspectos menores de tus ideas, pero que al final supone una mejora significativa del proyecto cuando tienes la suerte de trabajar con gente muy válida y capaz también de supeditar sus ideas en beneficio de un proyecto común.

Como ves el mundo del corto en este momento, que salidas encuentras.

Con gente muy capaz y con muy buenas ideas pero con muy pocas salidas, no ya profesionales sino simplemente a nivel de la inexistencia de cauces adecuados para mostrar tu trabajo, en un momento en el que el corto como tal podría suponer un producto de consumo rápido, fácil y atractivo para un amplio sector de público.

En un futuro ¿te ves como director o como fotógrafo?.

En un futuro me encantaría verme haciendo lo que me apetezca en cada momento, como he hecho hasta ahora,  bien continuando con cualquiera de las actividades que he realizado , o descubriendo nuevas formas de expresión que por una parte me supongan un reto y por otra una nueva forma de divertirme.