When you install WPML and add languages, you will find the flags here to change site language.

La Granada que no ves, de Manuel Rodríguez

¿No os ha ocurrido nunca ver la foto de vuestro salón hecha por otra persona y desde un ángulo diferente y, al verla, tardáis un rato en identificarlo? Bueno, quien dice del salón de vuestra casa, dice de una fotografía de la Alhambra de Granada desde una calle recóndita que nadie ha fotografiado o con unas luces y sombras que le ofrecen un aspecto fantasmagórico y que, desde luego, hacen difícil su identificación. Eso es lo que hace interesante al libro editado por Manuel Rodríguez García:  La Granada que no ves.

manuel rodriquez granada

Manuel Rodríguez García es un artista granadino muy versátil. Se ha expresado con diferentes disciplinas tales como acuarela, óleo sobre lienzo, pastel, pirograbado en tabla, etc., pero es en la fotografía donde inicia su andadura artística en su adolescencia y donde acaba volviendo insistentemente. Comenzó con un pequeño laboratorio de revelado de fotografía en blanco y negro: “La magia de ver como dentro del líquido de revelado, el papel iba cambiando hasta que aparecía la imagen, era como si cobrara vida”. Así lo siente y así lo describe “como si cobrara vida”. Y es justo eso lo que experimentamos al contemplar algunas de sus obras dotadas de esa magia.

manuel rodriguez granada

 

Con su cámara ha explorado el retrato, la luz, la composición, el macro, la fotografía de alta velocidad, el HDR, etc., pero es el marco incomparable de su objetivo, los detalles de cada rincón que solo él es capaz de percibir y el magnífico tratamiento post-producción lo que define su obra, estas fotografías de calidad inigualable. Porque La Granada que no ves es un libro de fotografías e historias de Granada y sus rincones. En él se pueden apreciar imágenes muy conocidas y visitadas de esa ciudad, pero desde un punto de vista diferente de modo que hay que pararse, pensar y buscar cada rincón —con la ayuda de un sencillo plano incluido en el libro— ya que aunque se haya visitado mil veces Granada, aunque se haya paseado por ella o, incluso, aunque se viva en ella, pueden haber pasado desapercibidas; sus imágenes están envueltas en misterio, poesía y leyendas; leyendas que se describen junto a cada fotografía y que proporcionan al lector una dulce y escalofriante sensación.

Y como una imagen vale más que mil palabras, y nunca mejor aplicada esta frase, ahí va un ejemplo:

Torre de la Cautiva y Cascada a los pies de la Torre en la Cuesta de los Chinos que rodea a la Alhambra en Granada

 

 

 

Cuenta una leyenda de la Alhambra que Doña Isabel de Solís, hija del comendador Sancho Jiménez de Solís, fue hecha prisionera por los servidores del rey Muley Hacén (del que toma nombre el pico Mulhacén, en Sierra Nevada) y llevada a esta torre, en la que estuvo presa. Era tal su belleza que el sultán se enamoró de ella convirtiéndola en su esposa principal. La sultana Aixa, hasta entonces la primera dama de la Corte, presa de celos, enemistó al rey con su hijo Boabdil, que le arrebató el trono a su padre. La Torre de la Cautiva toma el nombre de este acontecimiento.

En la puerta de dicha Torre, se puede ver la siguiente inscripción:

Esta obra ha venido a engalanar la Alhambra;

es morada para los pacíficos y para los guerreros;

Calahorra que contiene un palacio.

¡Di que es una fortaleza y a la vez una mansión para la alegría!

Es un palacio en el cual el esplendor está repartido

Entre su techo, su suelo y sus cuatro paredes;

En el estuco y en los azulejos hay maravillas,

pero las labradas maderas de su techo aún son más extraordinarias;

fueron reunidas y su unión dio lugar a la más perfecta construcción donde ya había la más elevada mansión.

¿Por qué un libro de fotografías de Granada y por qué ese título?

Bueno, el marco que ofrece Granada es incomparable. Yo nací aquí hace 56 años estoy enamorado de mi ciudad y lo más curioso es que sigo descubriéndola cada día. “La Granada que no ves”, es una frase dedicada en cierto modo a mi mujer: solemos hacer excursiones fotográficas cada domingo y un día, a la vuelta de una de ellas, le enseñé una foto que había hecho, ella me preguntó que dónde estaba esa cascada de agua tan bonita, quería ir a verla, y yo le contesté “¡¡pero si hemos estado esta mañana!!, ¿es que no la has visto?”. Esa tarde, revisamos todas las fotos que habíamos hecho y descubrimos que no siempre nos fijamos ni miramos lo que tenemos delante de nuestros ojos, y después de eso, decidí hacer este libro y titularlo así.

Eres empresario, biólogo, navegante, fotógrafo, pintor, pirograbador… ¿Cómo se puede compaginar toda esa actividad?

Bueno, el único título que podría enmarcar es el de biólogo jajaja. Me gano la vida en el sector del agua y lo demás son aficiones que he cultivado desde hace muchos años. Soy tremendamente curioso y autodidacta, me gusta aprender y eso me ha llevado a explorar todas esas materias a lo largo de mi vida. Hay tiempo para todo; por suerte yo necesito pocas horas de sueño y muchas veces me he quedado trabajando en algún cuadro o alguna fotografía hasta altas horas de la madrugada.

Alambra desde el Albaicin. © Manuel Rodríguez

¿Empezaste con la fotografía y vuelves a ella ahora?

En realidad nunca la he dejado. Comencé con la fotografía en mi adolescencia, obtuve el tercer premio de fotografía de la casa de América con el desnudo de una amiga. Eso me animó y seguí fotografiando todo lo que veía; siempre llevaba mi cámara, una Olympus OM 100, colgada al hombro por si veía algo interesante. Después, cuando empecé a pintar o a pirograbar, siempre lo he hecho teniendo delante una fotografía. Los sistemas cambian y ahora estoy atrapado por el mundo digital. Siempre me ha atraído el trabajo de laboratorio y ahora me fascina solo que en lugar de experimentar en el cuarto oscuro, lo hago en el ordenador. El trabajo de postproducción de cada una de las fotografías del libro, suele estar entre 4 y 6 horas. Es tremendo pero creo que merece la pena.

Y ahora, tienes una exposición con todas las fotografías que aparecen en el libro. ¿Cómo surgió la idea?

La idea de la exposición una vez concluido todo el trabajo era en principio, la presentación del libro. En Granada están emergiendo muchos locales de copas, cafés ..etc que ofrecen una opción cultural como valor añadido; desde el principio me atrajo la idea de hacerla en uno de estos locales y como granaíno que soy, qué mejor que un restaurante tradicional con espacio para el arte como La alacena de las monjas.  No en vano Carlos Cano dedicó una de sus más famosas tonadillas a este restaurante en el que además de una gastronomía magnífica ahora se suma su labor divulgativa del arte en la ciudad de Granada.

Efectivamente, La alacena de las monjas es un espacio cargado de historia, fue una sinagoga, posteriormente unos baños árabes y después sirvió de almacén para un convento de monjas. El edificio data del siglo XVI y está situado en pleno centro de Granada; tiene dos espacios bien diferenciados, uno a la entrada, para tapear y abajo, los salones abovedados a los que se accede por una escalera. Al visitar la exposición comprobamos que las fotografías estaban distribuidas por todos los salones y rincones (en algunos con una luz tan tenue que le transfería si cabe, más misterio ). Nos sorprendió el hecho de que justo en la escalera, estaban las mismas fotografías pero imprimidas en cerámica.

Granada © Manuel Rodríguez

¿Y ese formato?

Pues no lo teníamos previsto pero casualmente vi una impresión de la Alhambra en unos vasos y me pregunté cómo quedarían mis fotos sobre cerámica. Quería experimentar con nuevos formatos, lo propuse, hicimos algunas pruebas y finalmente las imprimimos todas. La fotografía es la misma pero el azulejo da un punto de originalidad y está gustando mucho. Al final, presentamos el libro y las fotografías en papel y en azulejo en la misma exposición.

Pues nos ha gustado mucho Manuel. Esperamos que nunca dejes tu cámara en casa…

Más información en www.facebook.com/FotografiasDeGranada

 

 

 

 

baidewei (111 Posts)